Comienzan a desarrollar su cuerpo desde muy pequeños. En el caso de la hermandad Oulad Sidi Hmad ou Moussa, que proviene del sur del Atlas marroquí, ser acróbata es algo que se hereda, que pasa de padres a hijos. Esta tradición, que tiene un origen bélico ya que antiguamente eran los guerreros más hábiles y flexibles, se ha transformado ahora en un espectáculo que recorre el mundo y que impresiona a cuantos lo ven.

A las 18.30 salieron a escena los trece miembros del grupo de acrobacias. Once de ellos vestían el traje de gala y los otros dos se encargaban de poner música a la actuación con un bongo y una flauta. Abrieron la exhibición con algunos ejercicios individuales que provocaron las primeras exclamaciones de asombro de los espectadores. Saltos, volteretas y todo tipo de piruetas... Estas habilidades sirvieron de calentamiento antes de levantar las primeras figuras en grupo y las combinaciones en pareja.

Aparte de la calidad que demostraron sobre el tapiz, lo mejor de la actuación fue ver la ilusión y alegría con que ofrecieron su arte a todos los presentes. Sonrisas y exclamaciones en todo momento como acompañamiento de los saltos y contorsiones más impresionantes que se pueden ver. Sin colchonetas ni artilugios. Sólo su fuerza, equilibrio y flexibilidad.

Aquellas personas que quedan impactadas con este tipo de espectáculos no pueden dejar de pasar por el Fórum para disfrutar durante casi 30 minutos de una exhibición completa y compleja de cómo hacer acrobacias con el propio cuerpo y con los cuerpos de otros.
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