especiales
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Alejandro Sanz
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Alejandro Sanz reunió a unas 16.000
personas en el Palau Sant Jordi para presentar su último
álbum No es lo mismo. Con sus cinco grammys obtenidos
recientemente, el artista de pop más importante de España
mostró todo su arte en el escenario, tal y como acostumbra
a hacer en sus conciertos.
Comenzó su repertorio con 12 x 8 y Eso, dos temas de su
último trabajo, a los que posteriormente sumó Quisiera
ser y Cuando nadie me ve, dos éxitos del disco El alma
al aire que provocaron los primeros coros por parte del
público. Retomó la selección de sus canciones más nuevas
con Labana y Hoy llueve hoy duele y, entre tema y tema,
se dirigió a los presentes para expresar su amor por la
música con palabras como «una canción no puede tumbar
un tanque pero sí el corazón de quien lo conduce».
No es lo mismo siguió sonando con un Alejandro
Sanz interpretando la flamenca Regálame la silla, la tierna
He sido tan feliz contigo y la rapeada Try to save your
song. Los acordes de La fuerza del corazón pusieron el
punto nostálgico.
El cantante encontró un hueco para homenajear a su Cádiz
con una chirigota y para «acercar un poquito su tierra
a Barcelona». Y también guardó una parte importante del
recital para recordar algunos de los temas que le han
convertido en la estrella que es. Los espectadores vibraron
con la faceta más íntima de un Alejandro Sanz que, en
solitario, se sentó al piano sobre una pasarela luminosa
con forma de cruz. Lo ves, El alma al aire, Sólo se me
ocurre amarte y Aprendiz precedieron al más grande de
los éxitos del artista, Corazón partío, que levantó a
todo el mundo de sus asientos. Después llegó el momento
de disfrutar con el Alejandro más flamenco, que entonó
a la guitarra bulerías dedicadas al sur y a su hija Manuela.
Para concluir el concierto, el compositor escogió un emotivo
popurrí formado por Y si fuera ella, Amiga mía y Mi soledad
y yo y cerró la actuación con el sencillo No es lo mismo.
Esta composición fue un adecuado final para la exhibición
de alguien que ha alcanzado una excelente madurez profesional
y que no necesita nada para demostrarlo. |
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