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La salida al escenario de Alicia Keys fue explosiva. Ataviada con un corpiño
verde y unos vaqueros tapados hasta la rodilla por unas botas
altas, la cantante de Nueva York apareció con un bastón
en la mano y un sombrero de gangster. Sonaron las bases rítmicas
de Karma, el tema que también abre su último
álbum, The Diary of Alicia Keys; y se oyeron
los primeros aplausos entregados en el Poble Español.
A poco de comenzar el concierto, la artista se sacó
el sombrero, y lo hizo en la realidad y metafóricamente.
Había una química especial en el ambiente y
la conexión con el público se produjo desde
el principio. La melodía funky de Heartburn
permitió ver a una Alicia muy suelta a la hora de bailar.
Acostum-brados a que esté sentada al piano, sorprendió
con sus movimientos de cadera y sus coreografías con
los brazos, muy bien escoltada por un coro de dos chicas y
un chico que demostró su enorme calidad durante todo
el recital.
Los acordes de Woman’s worth provocaron uno
de los momentos más emocio-nantes de la noche. Posteriormente
llegó el turno de temas como How come you don’t
call me anymore?, Butterflies o una original
versión de la conocida Never can’t say goodbye,
todos ellos conducidos por los dedos de la cantante al piano.
If ain’t got you fue de las más aplaudidas
por el público, primero porque la can-tante se la dedicó
a todos los presentes y después porque cantó
una parte del estribillo en español. Alicia Keys también
se atrevió a dirigir a su banda en un tema instrumental
para, instantes después, volver a coger el micro e
interpretar un popurrí de canciones de su disco de
debut Songs en A minor, y algunas del más
reciente como Dragon Days, Slow down y la
íntima Diary.
El mejor colofón del concierto fue, como no, Fallin’.
La joven artista se sentó al piano para regalar el
tema que la sacó del anonimato y que todos sus fans
se saben de memoria. Alicia y público cantaron juntos
y “cayeron” juntos en un tema final repleto de
emoción. |