
© Jaime Garcia
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El pasado 21 de junio, el Fórum Universal de las Culturas organizó, con la colaboración de las entidades de cultura popular, una fiesta para difundir los valores que mueven este acontecimiento de trascendencia mundial: la diversidad, la sostenibilidad y la paz.
Todas las culturas, a lo largo de la historia, han celebrado la noche del solsticio de verano para honrar el punto más alto del sol como símbolo de fertilidad y riqueza. En el mágico marco de la noche más corta del año, los colectivos de cultura popular, como representantes simbólicos de las costumbres ancestrales, invitaron a los ciudadanos a vivir activamente este momento y a eliminar los malos hábitos con el objetivo de conseguir un planeta sostenible, multicultural y en paz.
La fiesta se inició en el parque de la Barceloneta con diversos grupos de música y danza autóctona catalana, pero también asiática y americana. Simultáneamente, y a lo largo de toda la tarde, un grupo de personajes surgidos de antiguas leyendas pirenaicas –los manairons– fueron recogiendo entre el público mensajes relativos a todo aquello que impide avanzar hacia un mundo diverso, sostenible y en paz, que posteriormente echaron a la hoguera.
Una vez terminadas las danzas, se inició una tanda de castillos humanos en la que los protagonistas fueron las collas de Barcelona. A continuación, tuvo lugar un pasacalles que recorrió el paseo Marítimo de la Barceloneta. El punto álgido de la fiesta fue el momento en que se encendió una grande y original hoguera en la playa de Sant Miquel.
Después de un gran aquelarre de fuego protagonizado por los grupos de diablos, unos 400 integrantes de los colectivos que participaron en la fiesta dibujaron con antorchas las manos que simbolizan el Fórum y encendieron, finalmente, la hoguera, mientras el Gran Manairó, desde lo alto del globo, invitaba a los presentes a reunirse de nuevo con fuerzas renovadas el 9 de mayo de 2004, cuando comience el Fórum.
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