
NOTICIAS
|
Últimas noticias

|
 |

|
 |

|
 |


04 / 07 / 2004
El Mandala estará acabado el martes 6 de julio, como ofrenda para el aniversario del Dalai Lama

«La suspensión de la visita del Dalai Lama a Barcelona es una lección de la impermanencia y de que no podemos controlar todas las cosas», ha manifestado el director de la casa del Tíbet, Thubten Wangchen.
Más información del Mandala Kalachakra
El mandala de Kalachakra mayor del mundo (4 x 4 metros de diámetro), que desde el 5 de junio construyen en la Rambla Santa Mònica seis monjes del monasterio de Namgyal, especialistas de esta representación de la rueda del tiempo, estará acabado el próximo martes 6 de julio como ofrenda al Dalai Lama, en motivo de su aniversario, el mismo día 6 de julio. «Hemos hecho muchos mandalas por la paz en el mundo, pero el de Barcelona es especial porque es el mayor del mundo», ha dicho el director de la casa del Tíbet, Thubten Wangchen.
Se preveía que estuviese acabado el 3 de julio porque, según la tradición budista, debía finalizarse antes de que el Dalai Lama llegase a la ciudad, mañana domingo, pero por causa de la enfermedad de Su Santidad, que lo mantendrá hospitalizado catorce días, según prescripción médica, los monjes han relajado el ritmo de trabajo. Estos monjes han trabajado todos los días desde las once de la mañana hasta las nueve y media de la noche ininterrumpidamente, durante todo el mes, haciendo turnos sólo para comer.
El director de la casa del Tíbet, Thubten Wangchen, ha manifestado que la «suspensión de la visita del Dalai Lama es la misma lección que la que lleva el mandala en sí mismo: la impermanencia de todas las cosas». «Todos tenemos grandes proyectos –ha añadido Wangchen–, pero no podemos controlarlo todo, y a veces fracasamos, pero no por ello tenemos que dejar de conservar la paz». Se escogió crear este mandala de Kalachakra en Barcelona en motivo del Fórum, como mensaje de paz mundial. Es una representación de la rueda del tiempo que quiere enseñar cómo valorar el tiempo en nuestra vida. «Muchos políticos hablan de paz –ha dicho el director de la casa del Tíbet– pero si quieres la paz por ti mismo, dala primera a los que te rodean.»
El mandala lo visitan todos los días unas 7.000 u 8.000 personas y los fines de semana llegan a pasar unas 10.000. Hoy ha sido un día especial, porque el público ha podido asistir a la ceremonia de invocación que los monjes celebran cada mañana antes de ponerse a trabajar. «Son unas oraciones o mantras para motivarse a trabajar en la actitud correcta, alejar cualquier pensamiento inharmónico (fama, poder, ambición...) y así poder encontrar el equilibrio que tiene que transmitir este trabajo. Las personas que contemplan el mandala vienen sin obligación, tal vez no lo comprenden, pero todos entran con respeto, traen buena vibración y se llevan la paz y la harmonía que transmite», ha explicado Wangchen. Ha añadido: «Hemos venido a Barcelona para dar a conocer este arte espiritual, la situación del Tíbet después de las invasiones chinas y nuestra cultura, pero el pensamiento budista no es sólo para los budistas, es el mismo de Cristo: "Haced el bien a todo el mundo". Hemos venido aquí a dar un mensaje real de paz y verdad».
Las cualidades principales que deben tener estos monjes especializados en hacer mandalas de Kalachackra son la memoria, la paciencia y la concentración, además de la fuerza. «Estos monjes no se inventan nada, no pueden cambiar los colores ni las formas de los dibujos, porque se trata de un arte milenario; por ello, han de tener memoria. En el mandala, que es una representación de las fuerzas del universo, podemos ver tanto la parte negativa como la positiva, porque, aunque todos tenemos una parte de sombra, también tenemos una de luz, y lo que debemos hacer no es negar la negativa sino encontrar el equilibrio entre las dos».
El mandala consta de 722 símbolos y cada uno lleva un mensaje espiritual. El color negro representa la ignorancia, nuestras partes oscuras; el rojo, el poder; el amarillo, la sabiduría y el desarrollo; el blanco, la pureza; el verde, la curación. «Cada color tiene tres tonos, en representación de los grados de energía de todas las cosas: la inicial, la mediana y la fuerte. El mandala está hecho con arena extraída de triturar la piedra blanca del Himalaya y con pigmentos de colores de la India.»
En día 15 de julio se hará una procesión hasta el mar para lanzar el mandala al agua en una ceremonia que podrá ver todo el mundo y en la que «se deseará que los hombres y los peces y todos los seres tengan más paz y harmonía con el medio ambiente y en la vida cotidiana. ¿Por qué no lo vendemos para ganar dinero?, se pueden preguntar. Las cosas no duran, esto es el símbolo de la reencarnación, de la muerte y del renacimiento», ha acabado diciendo Wangchen.
|
|
|