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02 / 08 / 2004
Roberto Octavio Garda, formador de programas sobre masculinidad: «Asistimos al desencuentro de sexos porque la mujer ha cambiado mucho y el hombre, poco»

Las «141 preguntas» del Fórum (84): Para 1 de cada 3 hombres en el mundo, ¿la violencia es todavía signo de masculinidad?» Roberto Octavio Garda, formador de programas sobre masculinidad y miembro del Colectivo Coriac de México, ha afirmado que la progresiva separación entre hombres y mujeres que se advierte en este inicio de siglo XXI se debe al egoísmo de los primeros. «Los hombres pensamos en monólogo, anteponemos el “yo” mientras la mujer da prioridad al “nosotros”». El experto ha denunciado que «las relaciones sin violencia aún no son un objetivo claro para los hombres».
Más información de las 141 preguntas - Para 1 de cada 3 hombres en el mundo, ¿la violencia es todavía signo de masculinidad?
Más información de Vivir y convivir. Foro Mundial de las Mujeres
Roberto Octavio Garda, economista, sociólogo y antropólogo, ha cifrado en apenas 500 los hombres que se han movilizado en América Latina y España para desterrar la violencia como signo implícito de masculinidad. Otro dato elocuente del inmovilismo de las posturas machistas es que el 95 por ciento de los hombres que acuden a Coriac para modificar sus patrones de comportamiento conyugal lo hacen espoleados por su pareja y no por iniciativa propia. «Vienen porque su compañera les ha amenazado con terminar la relación si no cambian o porque ha presentado una demanda de divorcio», ha explicado.
El férreo anclaje del patriarcado y la masculinidad en sectores clave de la sociedad como el ámbito de la salud, la política, la justicia, los ejércitos o las fuerzas de seguridad provoca una «institucionalización del machismo», que conduce a un enfoque de la realidad desde la perspectiva de género que frustra las peticiones de cambio reclamadas cada vez con mayor énfasis por las mujeres en general y no sólo por el feminismo organizado y más combatiente. Esta situación está provocando un «desencuentro de sexos porque la mujer ha cambiado mucho y el hombre poco», ha manifestado el experto. «La violencia masculina está tan naturalizada que incluso la violencia de género ya aparece en niños de tres años», ha añadido.
Según Garda, una de las claves de esta problemática es que la violencia familiar es invisible, lo que impide a los poderes públicos poder afrontarla. «La decreciente tolerancia de las mujeres hacia este problema es buena porque todos queremos una familia y unas relaciones sin violencia», ha afirmado el sociólogo, que ha centrado en el comportamiento del hombre el quid de la cuestión. «Las relaciones sin violencia aún no son un objetivo claro para los hombres, que priorizan el trabajo y el estatus social y marginan el ámbito de lo privado. En el sistema de masculinidad es muy corriente el caso de un hombre exitoso en la esfera pública pero con una vida privada desastrosa. Es muy triste que los hombres no veamos todo lo que nos estamos perdiendo», ha manifestado Garda desde el Escenario de la Haima.
El experto ha descrito cómo el Colectivo Coriac de México afronta en tres fases la problemática de la violencia masculina. En primer lugar, hay que admitir que el no de la pareja puede iniciar un acto de violencia. «Hay que aceptar la negativa de la mujer y aprender a retirarse a tiempo para evitar que el enojo se transforme en violencia». A continuación, los expertos inciden en que el afectado analice su historia personal en este campo, en el que surgen habitualmente «desencuentros con el padre, experiencias de abusos sexuales, violencia en la infancia...». Por último, Garda ha remarcado que el hombre con tendencias al comportamiento violento debe aprender a ceder: «Sin cesión no hay negociación».
«La violencia es todavía un recurso muy común para demostrar la masculinidad», ha sostenido Garda, quien se ha revelado ardiente defensor de los movimientos feministas. «No pretenden sentarnos en el banquillo de los acusados», ha señalado. «El cuestionamiento es hacia los actos de violencia, que también es violencia que va contra mí. Cuando lo veamos así, los hombres empezaremos a cambiar», ha afirmado Roberto Octavio Garda, formador de programas sobre masculinidad, para cerrar su discurso.
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