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© Barcelona 2004/Eva Guillamet
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24 / 09 / 2004
El Festival de Salé muestra el avance del cine femenino en Marruecos 
En Marruecos apenas se producen diez películas al año pero ya hay 16 directoras en activo.
El cine hecho por mujeres avanza aquí y lo hace también en otros países islámicos, como se ha comprobado en la primera edición del Festival de Cine de Salé –ciudad cercana a Rabat, pero mucho más tradicional y popular que ella–, que ha estado significativamente dedicada al cine femenino.
Se han proyectado más de una decena de películas de países como Siria, Turquía, Marruecos, Irán, Afganistán o India, pero también algunas de países europeos. Así, se ha podido ver la española La suerte dormida, de Ángeles González-Sinde, quien intervino también en uno de los animados debates que jalonaron el festival.
Éste se clausuró con la proyección de la polémica Les yeux secs (Los ojos secos), sobre la prostitución en un poblado bereber, de la directora marroquí Marjis Nejjar. También presidenta del jurado del Festival de Salé, Nejjar definió éste como “un encuentro en el que se pueden formular preguntas sobre nuestra sociedad, nuestra capacidad de mirarnos cara a cara y decidir nuestro futuro”.
Los críticos y estudiosos del cine que acudieron al festival destacaron que el cine de mujeres de países en vías de desarrollo se enfrenta con más firmeza a tabúes como la sensualidad y el sexo de hombres y mujeres, y que el tratamiento de los personajes femeninos no se centra tanto en el respeto al sexo débil y el de los masculinos se permite atribuirles dudas de identidad.
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