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25-09-04 // 22:45h

EILEEN O'CONNOR: “LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES TIENEN QUE DEJAR DE TOLERAR LA CORRUPCIÓN”


La presidenta del International Center for Journalists y ex corresponsal de la CNN en la Casa Blanca y en Moscú, Eileen O'Connor, ha manifestado esta tarde que “los organismos internacionales tienen que dejar de tolerar la corrupción, que no se puede aceptar bajo ningún concepto”. O'Connor ha hecho estas declaraciones en el marco de las conclusiones del itinerario 8 del Diálogo “Contribuyendo a la Agenda Global”, que acaba mañana domingo en el Fórum Barcelona 2004.


Eileen O'Connor ha declarado que “hay que mejorar la moralidad en las escuelas y que se ha de incidir en la educación” para crear un clima social contra la corrupción. La conocida periodista ha puntualizado que la corrupción es un abuso de poder y que incluso “a pequeña escala tiene un efecto devastador económica y socialmente”. O'Connor también ha dicho que la corrupción no genera crecimiento, sino que destruye las economías locales y esto acaba afectando globalmente. Es muy beneficioso, ha dicho, que las instituciones internacionales colaboren y que ayuden a las instituciones privadas en la lucha contra la corrupción.

En la misma sesión, titulada “La repatriación de bienes robados; ¿los mecanismos internacionales constituyen una ayuda o un obstáculo?”, Akere Muna ha hablado sobre la Convención de la Unión Africana contra la Corrupción como instrumento fundamental para combatir la corrupción nacional en un contexto internacional. Concretamente, este abogado y presidente de Transparency International en Camerún ha explicado que la Convención fue aprobada en 2003, con 32 signatarios, pero que sólo cuatro países la han ratificado. Muna piensa que muchos gobiernos tienen miedo porque se trata de una Convención muy poderosa y porque es preciso cumplir quince disposiciones antes de poder ratificarla.

La Convención contiene algunos artículos destacados, como el sexto, que trata del blanqueo de capitales y que define la corrupción: “Se necesitan dos actores, es decir, el que da y el que recibe”, y dice que “ambos son susceptibles de ser castigados”.

Los principales objetivos de la Convención son “previsión, castigo, operación y educación”, ha expuesto Akere Muna. El ámbito de aplicación de esta Convención son “los delitos punibles: sobornos, estafas, apropiaciones indebidas...”, ha añadido. El abogado de Camerún cree necesaria la cooperación internacional, a la que hace referencia la Convención, de manera que los Estados interactúen no sólo al nivel de Estado, sino también en todos los sectores que conforman la sociedad.

La Convención propone un doble control de la corrupción, nacional con autoridades autónomas e internacional en el ámbito de la Unión Africana, constituida actualmente por 53 países. “La corrupción es como el sida, son similares porque afectan negativamente. El sida es al cuerpo humano lo que la corrupción al sistema económico”, ha asegurado Akere Muna. Según él, la Convención es una de las mejores armas que tiene el continente africano para luchar contra la corrupción.
La directora de la División de Tratados de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Catherine Volz, considera que las convenciones regionales en numerosas ocasiones funcionan mucho mejor que las internacionales, porque son menos complejas y actúan de modo más específico. Con todo, Volz ha destacado la importancia de las convenciones internacionales de lucha contra la corrupción, como la que auspicia su División.
La importancia de las convenciones internacionales radica, afirma, en que el flujo de dinero que mueve la corrupción traspasa fronteras. “Hay mucho dinero en juego, pero no se queda en un solo país porque se refugia en paraísos fiscales”, ha manifestado.


Catherine Volz explica que el convenio anticorrupción de las Naciones Unidas fue firmado hace doce años por 101 países, pero aún no ha entrado en vigor porque antes hace falta que lo ratifiquen al menos 30 países.
A su parecer, uno de los aspectos positivos de este convenio es que, al contrario de la convención africana, no existe una definición explícita de corrupción, por lo que quedan incluidos todo tipo de delitos asociados a la corrupción.

El director de Global Governance and Regional Learning del World Bank Institute, Daniel Kaufmann, ha participado en la sesión a través de una videoconferencia desde Washington. Kaufmann asegura que la gobernabilidad es fundamental para el desarrollo de las regiones, “cosa demostrada empíricamente”. Para Daniel Kaufmann, si bien en un momento inicial el Consenso de Washington no ha contemplado la cuestión de la transparencia dentro de la gobernabilidad global, en estos momentos esto está cambiando gracias a acciones como las de Transparency International. “A principios de los noventa no se podía escribir la palabra corrupción, pero en 1996 el presidente del Banco Mundial la usó en un discurso institucional”, ha dicho, y las cosas han comenzado a cambiar. Kaufmann ha puntualizado que la consideración de la corrupción a la hora de gobernar es también fundamental en cuestiones de seguridad.
El representante del World Bank Institute ha querido desmitificar ciertos aspectos de la corrupción, como la creencia de que “un país es corrupto por cultura o por naturaleza”. Otro mito, según él, es que “con más leyes se puede combatir la corrupción”, porque hay otros elementos para combatirla, como por ejemplo las nuevas tecnologías, la existencia de índices para poder contrastar datos empíricos o la acción colectiva entre Estados, sociedades civiles y sector privado, así como la reforma de la financiación política o la asunción de las responsabilidades de las instituciones internacionales como el G-7, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) o el mismo Banco Mundial.

Ni la globalización, ni la privatización, ni la liberalización económica ni las reformas económicas asociadas son “factores de corrupción”, promete Kaufmann, más bien al contrario, contribuyen a aumentar la competitividad de las economías disminuyendo los riesgos de la corrupción.



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