Esta celebración, del 21 de junio de 2003, pretende difundir los valores que mueven este acontecimiento de trascendencia mundial: la diversidad, la sostenibilidad y la paz, aprovechando el solsticio de verano y el elemento mágico que lo rodea, que se materializa en el fuego como elemento purificador.
Barcelona celebra una gran fiesta del fuego en el Parque de la Barceloneta, el Paseo Marítimo y la Playa de Sant Miquel, con la participación de 2.200 participantes procedentes de un gran número de colectivos de la cultura popular.
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