Forum Barcelona 2004 | Català | English | herramientas Inicio Mapa de contenidos Buscador Tamaño textoTamaño texto pequeña 14px mediana 14px grande 17px
Actualidad > Noticias > Marguerite Barankitse, 'El Ángel de Burundi': «Las personas que no aman son unas fracasadas»

NOTICIAS

Últimas noticias

noticias anteriores



Últimas noticias
 

15 / 06 / 2004
Marguerite Barankitse, 'El Ángel de Burundi': «Las personas que no aman son unas fracasadas»

Las 141 preguntas del Fórum (37): «¿Educar para la paz nos puede salvar de un mundo con 300.000 niños soldados?». Marguerite Barankitse, promotora y responsable de Maison Shalom, un centro que ha dado cobijo a 10.000 niños huérfanos de los tres grupos étnicos de Burundi (hutu, tutsi y twa), afirma que su «experiencia demuestra que educar a los niños para la paz sí puede salvar al mundo».

Más información de las 141 preguntas

Marguerite Barankitse, miembro de una familia aristócrata de etnia tutsi, ha explicado hoy en el Escenario de la Haima cómo ha sido su vida en los últimos once años, desde el inicio de la guerra y de las primeras masacres que originaron el asesinato del presidente electo de Burundi, Melchior Ndadavé, de la etnia hutu. La historia de «Maggy» está plagada de horrores y de atrocidades, de muerte y sufrimiento. Sin embargo, antes de contarla, ha hecho una súplica al atento público asistente: «Es duro lo que voy a explicarles. Por favor, olviden las atrocidades y quédense con el amor que me ha empujado a decir no a la muerte y sí a la vida.»

Desde 1993, Marguerite Barankitse, el Ángel de Burundi como muchos la llaman, ha socorrido a más de 10.000 niños. A pesar de que su labor se centra en su país, también le han llegado niños de otros países vecinos como Ruanda, el Congo o Tanzania. «Yo también me desplazo. He enterrado a los padres y me he llevado a los huérfanos, a menudo mutilados», ha señalado.

«Maggy» ha repetido que «el amor siempre gana; las personas que no aman son unas fracasadas», pero también ha admitido que en ocasiones se indigna: «El sida es el factor que demuestra la hipocresía que hay en el mundo; dicen que no hay dinero para combatirlo pero, en cambio, sí lo hay para financiar la guerra». Asimismo ha señalado su principal problema, aquello que más le duele: «creo que la gente no me entiende; me consideran utópica cuando denuncio que se malgasta mucho dinero para hacer la guerra».

Marguerite Barankitse ha acusado a su gobierno de dedicar más del 60% de su presupuesto al ejército y sólo el 2% a la educación. «Es estúpido. Los dirigentes no piensan en el país», ha asegurado. También se lamentado el hecho de que «si en Europa hay un secuestro, todo el mundo habla de ello; para ese mismo mundo, en mi país parece que sólo mueran moscas porque nadie, ningún medio de comunicación, habla de ello». En Burundi, uno de los tres países más pobres del mundo, hay 14.000 niños soldados, 700.000 huérfanos y 5.000 niños que viven en la calle. «Es una vergüenza para la humanidad», asegura.

Pero para «el Ángel de Burundi» no existe el desánimo. Empezó con siete niños: tres tutsis y cuatro humus; huyó de la barbarie con ellos y se refugió en una capilla. Se le unió un grupo de tutsis pero fueron descubiertos. Se enfrentó a los tutsis para evitar la masacre. Ella misma fue víctima de la violencia al ser golpeada y atada. Consiguió salvar a 25 niños, pero los adultos perecieron cuando los agresores incendiaron la edificación que les había servido de refugio.

«Lo que acabó por decidirme a cuidar de los niños fue la muerte de una madre de la etnia tutsi. Fue decapitada porque prefirió morir con su marido hutu y me entregó a su hija de ochos meses para que la criara», ha recordado.

En la actualidad, la labor de Margerite Barankise es muy conocida aunque el apoyo que recibe es escaso. «Desde el principio aprendimos a espabilarnos; el amor da mucha inventiva». Su tarea en Burundi se ha desarrollado sin grandes proyectos, siguiendo el día a día. Y hoy se ha convertido en una personalidad reconocida en el mundo. «Hace poco hemos recibido 64.000 euros de la ciudad española de Mérida para financiar la leche que sirve de alimento a bebés afectos por el sida». Además, acaba de recibir el Premio de los Niños del Mundo, también conocido como el Nobel de los Niños, en 1998 ya obtuvo el premio Derechos Humanos que concede el gobierno francés y en 2003 fue galardonada con el II Premio Juan María Bandrés a la defensa del Derecho de Asilo.