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15 / 07 / 2004
Ana Sebastián: «El turismo sexual es el tercer sector de comercio ilegal y el que menos se persigue»

Unos 30.000 turistas sexuales españoles llegan cada año a América Latina, según datos de la Organización Internacional de Migraciones
El Speakers' Corner ha acogido un debate para informar de los cerca de 5.000 millones de euros al año que generan los viajes con motivación sexual y que tienen como víctimas a niños y niñas de países de todos los continentes. Actualmente, un millón de niños de entre 3 y 17 años caen cada año en las redes de prostitución y son víctimas de abusos de clientes que, a cambio de comida, se los llevan a las habitaciones de los hoteles. Las ONG y representantes de empresas turísticas participantes en el debate están persiguiendo y denunciando a los turistas sexuales y llevan a cabo actuaciones de concienciación en el sector turístico, la sociedad y principalmente los hombres para que no participen de este delito. «El turismo sexual es un crimen contra la infancia, se ha convertido en el tercer sector de comercio ilegal, después del tráfico de drogas y de armas, y es el que menos se persigue», han dicho.


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Ana Sebastián, presidenta del Consorcio ECPAT España, ha explicado: «Nos enfrentamos a un enemigo poderoso porque las redes de prostitución infantil también mueven el tráfico de drogas y de armas. En el año 2001, en Yokohama, se dijo que se había incrementado ya el millón de niños y niñas que anualmente caen en la prostitución. ¿Por qué hay niños en este turismo sexual?», se ha preguntado.

La respuesta es el anonimato y la ruptura de tabúes de que goza el turista sexual en países alejados de América Latina y el Caribe, Europa del Este, Asia y África, además de la permisividad de los hoteleros y la corrupción policial que permite estas prácticas. «El turista es el que genera la situación, no el turismo, y me preocupa la falta de conciencia de este turista que está cometiendo un delito», ha dicho Sebastián. Ha añadido que «todo el mundo ríe cuando un hombre se va a Cuba, pero no piensan en la situación de niños y niñas menores de 16 años, y más jóvenes aún, que se prostituyen a cambio de una prenda de ropa o comida». ECPAT trabaja, entre otras cosas, para sensibilizar a la industria hotelera con el fin de que no permita estas prácticas en sus establecimientos.

En este sentido, Guillermo Anivarro, director de comunicación interna de Hotetur, ha dicho que han sido los primeros de elaborar un código ético de conducta para que no se permita este delito en los hoteles donde operan. «Nosotros trabajamos en el Caribe, Cuba, México y República Dominicana. Hacemos guías de actuación para nuestro personal para que sepa que eso es un delito, y si el empleado incumple las normas, es despedido. Por otra parte, se informa al cliente por internet y a nuestros establecimientos de que no se permite el turismo infantil, y si se da algún caso se denuncia a la policía. El delito no es negocio par nadie.» Anivarro ha informado de que «si alguien ve un caso de estos en sus establecimientos debe pedir la hoja de reclamaciones y denunciarlo».

Eugènia Villareal, presidenta de ECPAT Guatemala, ha explicado que se ha incrementado el turismo sexual infantil en Latinoamérica. «Más de 15.000 niñas están en situación de explotación sexual en México, Brasil, Colombia, Cuba y República Dominicana. Llegan turistas sexuales de todo el mundo que incluso llenan barcos, aviones, mercantes y cruceros. Son norteamericanos, europeos y, según datos de la Organización Internacional de Migraciones, 30.000 españoles cada año.» Ha explicado que «ha habido un acuerdo de todos los países latinoamericanos para cerrar filas contra este turismo y tipificarlo como delito, se han incrementado las penas, se ha denunciado a nivel social y se ha informado a la policía porque hay corrupción policial; se trata de proteger a los niños, pero el contacto directo del agresor con el niño en la calle está a la vista de todo el mundo y por eso se necesita que la sociedad lo denuncie».

En este sentido, un señor del público ha informado, con lágrimas en los ojos, que ha visto en Cuba, en un hotel de una prestigiosa cadena hotelera, cómo los turistas sexuales esperan a los niños y niñas «de aspecto bien infantil» en la recepción y se los llevan a la habitación. «Las autoridades en Cuba son corruptas y ese hotel consiente y promociona el turismo sexual infantil», ha afirmado. Villareal ha añadido que «las autoridades cubanas no aceptan que tienen este problema».

Por su parte, Ester Martínez, responsable de proyectos de Asia de Global Humanitaria, una organización que se encarga de proteger los derechos de los niños en este continente, ha denunciado que hay demanda de niños de entre 3 y 8 años en Camboya. «En la capital de este país hemos observado que hay más de 20.000 niños en la calle que son carne de cañón para el turismo sexual infantil y la prostitución organizada. Los niños son esclavos sexuales y mueren muy pronto debido al sida y otras enfermedades».

El turismo sexual se ha desplazado de Tailandia y Filipinas a Camboya. «Hay que pensar que un policía sólo cobra unos 20 euros al mes y cualquier turista europeo, japonés o norteamericano tiene este dinero para comprar la permisividad. El perfil del turista antes era australiano, pero ahora hay muchos europeos del Norte y norteamericanos. De españoles, hay un porcentaje mucho menor».

Esta organización realiza en Camboya una tarea de investigación continua en la calle, habla con los niños agredidos para que denuncien la situación y con la policía; sobre todo, trata de proteger a los niños.