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30 / 07 / 2004
Pujol, Clos, Cardoso y Castells cierran el diálogo «Globalización, identidad y diversidad» Con un rico debate repleto de aportaciones

El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol; el alcalde de Barcelona y presidente del Fórum Barcelona 2004, Joan Clos; el expresidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y el sociólogo y profesor de investigación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Manuel Castells, moderados por el periodista Manuel Campo Vidal, han protagonizado la clausura del Diálogo «Globalización, identidad y diversidad». Sus discursos se han centrado en torno a dos grandes ejes: la globalización y su relación con las identidades nacionales y la construcción de Europa.

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Pujol, Clos, Cardoso y Castells han demostrado que comparten determinadas ideas sobre la globalización y la construcción de Europa y que difieren en otras que atañen a ambos procesos. Se ha tratado de un debate complejo y de gran altura intelectual ya que coincidencias y divergencias se han entrelazado entre los protagonistas del acto de clausura del Diálogo «Globalización, identidad y diversidad» celebrado en el Fórum Barcelona 2004.

Sobre la globalización, Pujol ha expuesto que es partidario de la misma porque «a pesar de los riesgos que conlleva, y con la excepción de África, tiene más de positivo que de negativo». Según el expresidente de la Generalitat de Cataluña, la globalización «no incrementa la pobreza en el mundo sino que se ensancha la diferencia entre ricos y pobres». Cardoso ha rebatido las tesis de Pujol manifestando que con la globalización aumentan las desigualdades al asentarse en los intereses de las grandes corporaciones, «cuando habla de Africa debo entender que es un término metafórico porque en muchas otras partes del mundo la globalización también comporta explotación, lo que provoca protestas», ha señalado Cardoso.

En este aspecto, Castells ha precisado que los movimientos antiglobalización no están en contra de este proceso de mundialización sino que son partidarios de una «globalización justa, hecha de otra manera». Pujol había criticado instantes antes a los movimientos contrarios a la globalización porque «son protestas sin respuesta» y, dirigiéndose a Clos, apuntó que «al menos el 80 por ciento de la gente que se moviliza con el lema de que otro mundo es posible también comparten la idea de que otra Europa es posible».

Era su alusión a la decidida defensa del proceso de construcción de unidad política estrenado en Europa, efectuado por el alcalde de Barcelona y presidente del Fórum Barcelona 2004. Según Clos, se trata de un ejercicio político «muy relevante» que tiene como objetivo garantizar la paz en el continente europeo. «Esta nueva unión política europea es posible si defiende todas las identidades culturales que hay en Europa», ha resaltado Clos. Más contundente, y marcando diferencias, Pujol ha denunciado «la actitud poco receptiva de Europa ante el hecho lingüístico catalán» lo que ha provocado, según su opinión, «la perplejidad de la opinión pública catalana ante el proceso de construcción europeo». Castells se ha alineado con Clos al calificar esta iniciativa de «gran proyecto histórico tras siglos en Europa de masacrarnos los unos a los otros». «Que nos pongamos todos de acuerdo en construir la Unión Europea es lo que nos da esperanzas», ha añadido.

En el mismo contexto, Clos ha especificado que la unidad política del viejo continente, basado en el denominado modelo social europeo, columna vertebral del estado de bienestar con seguro de paro, pensiones o impuestos sobre la renta entre otras medidas, sería «ese gobierno mundial que reclamamos». Cardoso ha destacado que la nueva Unión Europea es el reflejo de nuevos tipos de sociabilidad «al basarse en la adhesión, emocional y racional, y no en la imposición de una cohesión». «O bien vamos a la guerra para defender lo nuestro o salimos destrozados. Hay que buscar fórmulas de convivencia», ha dicho el expresidente brasileño, que ha coincidido con Clos al señalar que «el desafío es construir instituciones que unan, respetando las identidades propias».

En este punto, Cardoso ha afirmado que los organismos mundiales no son democráticos al igual que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que está expuesto a «la voluntad de unos pocos» y se ha proclamado abiertamente partidario de la utopía «aunque parezca aberrante que lo plantee el expresidente de una República». «Sin utopía no hay movimiento y todo va peor porque la gente no es feliz», ha declarado Cardoso. Una inquietud generalizada en buena parte por el «obstáculo que para la construcción del orden internacional significa el unilateralismo geopolítico de los Estados Unidos», ha subrayado Castells en su síntesis de las aportaciones efectuadas en el Diálogo «Globalización, identidad y diversidad». El profesor universitario y sociólogo también ha destacado que la mundialización no comporta un proceso de homogeneización cultural y que las identidades «son anclas para poder navegar en el océano de la globalización». «La incomunicación entre identidades es fuente de violencia» , ha advertido, para cerrar su exposición exclamando: «la democracia está en crisis, viva la democracia».