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18 / 08 / 2004
Aurora Sánchez, periodista y escritora: «Dar un abrazo a quien lo necesita ya es contribuir con los derechos humanos»

Las «141 preguntas» del Fórum (100): «¿De qué cultura emanan los derechos humanos? ¿Podemos generalizarlos?» Aurora Sánchez Nadal, periodista y escritora nicaragüense, ha manifestado que difícilmente se podrá hablar de derechos humanos mientras los niños tengan que trabajar para subsistir. Esta mujer, que ha sufrido el asesinato de un hijo de veinte años durante la dictadura argentina, demanda «una mayor sensibilización hacia los derechos humanos, no sólo de ocho a cinco». Defensora convencida de las políticas que permitan una mejor distribución de la riqueza y contraria «al gobierno corrupto» que ostenta el poder en Nicaragua, mantiene que vale la pena luchar por un mundo mejor: «nosotros no lo veremos, pero no debemos dejarnos caer, sea la lucha que sea».

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Aurora Sánchez, periodista y escritora, ha destacado en el escenario de la Haima que los niños tienen que jugar, estudiar, amar, pero nunca trabajar: «debemos presionar a los gobiernos para que generen empleos con salarios dignos y conseguir así que los niños no se vean en la obligación de trabajar para subsistir». Ha reflexionado que poco se podrá hablar de derechos humanos mientras haya niños de cinco años que aseguren que el día más feliz de su vida «fue cuando comieron pollo podrido». Tras denunciar que decenas de miles de niños mueren cada día por culpa del hambre, ha reclamado la puesta en marcha de políticas que permitan una mejor distribución de la riqueza: «¿Cómo pueden ganar tanto dinero algunos deportistas? ¿Por qué son millonarios cuando los científicos que investigan y buscan vacunas que beneficien a la humanidad no lo son?», ha concluido.

Esta mujer, que ha sufrido el asesinato de un hijo durante la dictadura argentina, «después de quince años, hace tres que encontraron su cadáver en una fosa común», entiende que sólo quien ha vivido de cerca la vulneración de los derechos humanos puede hacerse cargo de lo que ello significa realmente. Con todo, cree posible la sensibilización efectiva de los demás «siempre que no sea sólo de ocho a cinco y, a partir de ahí, ceder a los condicionantes de la vida burguesa».

La periodista y escritora nicaragüense ha comentado que «dar un abrazo a quien lo necesita ya es contribuir con los derechos humanos», y ha mostrado su perplejidad hacia quienes pretenden echar una mano al necesitado sin tener en cuenta sus carencias más graves: «tras un huracán no puedes proponer ayuda psicológica a quien se ha quedado sin casa, sin medios para comer. Primero resuelve sus necesidades básicas y luego ocúpate del apoyo psicológico». En un contexto parecido, y para ilustrar las diferencias que separan a una sociedad rica de otra pobre, ha contado su experiencia en un congreso celebrado en 1987 en Alemania, cuando «se discutió sobre sostenes» mientras que en Nicaragua se trataba de evitar que murieran más jóvenes en la guerra, que hubiera abastecimiento de comida y que llegaran medicinas.

Con respecto a la realidad de su país, Aurora Sánchez ha lamentado que «de ser el ombligo de América, haya pasado a ser la trastienda de América». Ha denunciado «al gobierno corrupto» que ostenta el poder en Nicaragua y se ha preguntado «cómo es posible que el alcalde de Managua gane más dinero que el de Miami.» Aún en el capítulo de críticas, ha recordado que su país «tras librarse del analfabetismo y de la dictadura, ahora es más analfabeto que antes.»

A pesar de todo, mantiene que vale la pena luchar por un mundo mejor: «nosotros no lo veremos, pero no debemos dejarnos caer, sea la lucha que sea.»