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21 / 09 / 2004
Jérôme Bindé, UNESCO: No estamos en el mejor momento para rescribir la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Las «141 preguntas» del Fórum (135): «¿Cómo se escribiría hoy la Declaración Universal de los Derechos Humanos?». Jérôme Bindé, responsable de la UNESCO en Ciencias Sociales y Humanas, ha discrepado sobre la conveniencia de rescribir la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Vivimos tempos de amenazas, riesgos y miedos. Hay que buscar el momento histórico adecuado para redactar nuevos textos». Bindé ha recordado que la Declaración Universal «no es más que una recomendación», y que existen otros instrumentos internacionales que, vinculantes para los Estados firmantes, amplían los derechos recogidos en la Declaración Universal. Ha insistido en que «se tiene que aplicar lo que ya tenemos», ha lamentado que haya gente «con memoria corta» que crea que en la actualidad hay menos derechos que hace cuarenta años, y ha defendido la actuación de la ONU diciendo que los titulares de los medios de comunicación sólo se interesan por los fracasos: «Se ve que la erradicación de la viruela no es suficiente noticia».

Más información de las 141 preguntas - ¿Cómo se escribiría hoy la Declaración universal de los derechos humanos?

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Jérôme Bindé, subdirector general adjunto de Ciencias Sociales y Humanas y director de la División de Prospectiva, Filosofía y Ciencias Humanas de la UNESCO, ha manifestado esta tarde en el Escenario de la Haima su escepticismo sobre los presuntos beneficios que una nueva redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos podría reportar: «La situación internacional no avanza por un camino de rosas. Hay que preguntarse si sería muy acertado rescribir la Declaración Universal en tiempos de amenazas, riesgos y miedos». Ha incidido en el tema que la Declaración Universal de los Derechos Humanos «recoge asuntos esenciales» presentes en los preámbulos de muchas Constituciones y que, por tanto, aún genera una influencia notable. Ha advertido, por otra parte, que la Declaración Universal tiene adversarios: «Hay quien dice que la universalidad de los derechos sigue los principios de occidente. Son personas que ignoran que entre los redactores se encontraban gente laica y gente religiosa, como por ejemplo un indio y un libanés. La Declaración Universal de los Derechos Humanos necesita el apoyo de una fuerte alianza mundial», ha concluido.

Después de recordar que la Declaración Universal, adoptada por aclamación el 1948, «no es más que una recomendación», ha subrayado que existen otros instrumentos internacionales que, siendo vinculantes para los Estados firmantes, amplían los derechos de las personas: «En la década de los años sesenta se redactaron el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos». Aunque ha explicado que China nunca ha ratificado el primero de estos pactos, y que el segundo no cuenta con el apoyo de Estados Unidos, Jérôme Bindé se ha mostrado partidario de añadir nuevos compromisos a los ya existentes cuando así lo requiera la evolución de la sociedad mundial: «Se tienen que añadir todos los capítulos oportunos. Por ejemplo, los redactores de la Declaración Universal no podían ni plantearse temas relacionados con el medio ambiente. Es un gran tema que sí recogen tres convenios de Río. No obstante, se trata de convenios muy poco respetados».

Bindé ha declarado que los añadidos que se tengan que incluir en los convenios y pactos posteriores tienen que rechazar cualquier iniciativa que suponga «una gran multiplicación de elementos jurídicos»: «Las religiones con más éxito son las que presentan principios bien sencillos. La clave está en una redacción clara, practicando la economía del lenguaje, y, después, en un proceso de información y educación adecuados». Ha resaltado que los derechos no sirven de nada si no se aplican y, en este sentido, ha apuntado a la vía de la movilización social para que la clase política se vea obligada a hacerlos respectar: «Temas como la exclusión social, el derecho al trabajo o la remuneración justa, ya se tratan en los pactos posteriores a la Declaración. Sin embargo, otro problema a resolver es de la interpretación de los textos».

El responsable de la UNESCO en Ciencias Sociales y Humanas ha lamentado que haya gente «con memoria corta» que crea que en la actualidad haya menos derechos que hace cuarenta años, cuando «existían muchas dictaduras y las libertades individuales eran escasas». Ha defendido la actuación de la ONU diciendo que los titulares de los medios de comunicación sólo se interesan por los fracasos: «Se ve que la erradicación de la viruela no es suficiente noticia».