Forum Barcelona 2004 | Català | English | herramientas Inicio Mapa de contenidos Buscador Tamaño textoTamaño texto pequeña 14px mediana 14px grande 17px
Actualidad > Noticias > Fernando Savater: «Cuando reconocemos que no somos don Quijote morimos»

NOTICIAS

Últimas noticias

noticias anteriores



Últimas noticias
 

17 / 06 / 2004
Fernando Savater: «Cuando reconocemos que no somos don Quijote morimos»

Expertos como Fernando Savater o Gonzalo Navajas han intervenido en la sesión matinal del Diálogo «El Quijote y el pensamiento moderno» que la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales ha organizado

El profesor de la Universidad Complutense, Fernando Savater, ha explicado en su ponencia la actitud admirable de Don Quijote de enfrentarse a la muerte. «Todo el empeño quijotesco consiste en una prolongada batalla contra la necesidad mortal que agobia al hombre: no dejarse morir», ha apuntado Savater. El profesor ha añadido que «Don Quijote se muere cuando deja de serlo, cuando se resigna a ello y vuelve a ser Alonso Quijano». Para Savater negarnos a la muerte sólo es posible con un propósito. «En el fondo todos vivimos de la parte de Don Quijote que tenemos y cuando reconocemos que no lo somos morimos», ha dicho Savater. La interpretación que el filósofo hace de Cervantes es que el autor opta por la caballería andante como la cruzada personal de Don Quijote para luchar contra la muerte. Según Savater, «Cervantes entiende que no se trata de que el hombre se convierta en inmortal sino de vivir como si mereciese ser inmortal».

Savater ha querido precisar que a pesar de que el libro es considerado melancólico, el objetivo de Cervantes «fue denunciar y combatir la melancolía». Para ello, Cervantes utilizó el humor personificado en Don Quijote y precisamente su transformación pretende escapar de esa melancolía que para Savater «nos obliga a vivir con un pie en la tumba». Precisamente Cervantes uso tal humor «para burlarse de todos aquellos que se burlan de Don Quijote». Savater ha definido la obra como «festiva» y ha concluido diciendo, en boca de Nicolás Gómez Dávila «en literatura la risa muere pronto, pero la sonrisa es inmortal».

El profesor de la Universidad de California-Irvine, Gonzalo Navajas, ha hablado sobre cómo el Quijote está presente en tres nuevas representaciones de la literatura que el profesor trabaja a manera de metáforas. En este sentido, Navajas se ha referido a la cámara digital, la arquitectura y la nueva biblioteca virtual que es el buscador de Internet google. Esta última representación «ofrece una nueva forma de saber con fácil acceso aunque puede llegar a ocasionar una trivialización del saber», ha dicho Navajas. El Quijote se puede aplicar a esta nueva cultura de multiplicidad de imágenes porque Cervantes en su obra «aplica una visión utópica del futuro sobre el presente y establece un diálogo en la actualidad recordando las culturas pasadas», ha concluido Navajas.

Darío Villanueva, de la Universidad de Santiago, ha explicado que Cervantes «coloca a su obra como modelo del dialogismo porque se potencia el diálogo y el lenguaje». Para Villanueva, lo más importante es que la obra del Quijote se escribe en un momento crucial para la comunicación como es la aparición de la imprenta como nueva forma de entender el mundo. Cervantes le da el valor a la escritura a partir de la producción de discursos verosímiles y el Quijote se centra en la transición entre lo oral y lo escrito. Para Villanueva, «la utilización de la existencia para justificar la verosimilitud debe contar con la intencionalidad del lector y no con la certificación de sus acciones».

El profesor de la Universidad de Cantabria, Carlos Nieto Blanco, ha destacado la consecuencia clara de la lectura de los libros de caballería en la obra de El Quijote que provoca la transformación de Alonso Quijano. En este sentido, su locura se produce como un proceso de sustitución de su realidad por la de los libros. «Cuando Don Quijote habla como un caballero no es una persona sino un producto, una obra de los textos, a diferencia de Sancho Panza cuya realidad no está contaminada por la literatura», ha explicado Blanco. La presencia de Cervantes en la obra se va haciendo mayor a medida que transcurre la acción hasta llegar a la muerte de del personaje cuando el autor asume la obra y toma el Quijote como suyo.

El profesor de la Universidad de Santiago, Fernando Cabo Aseguinolaza, ha explicado que «el pensamiento teórico contemporáneo constituye un canon para el análisis de las obras literarias, este pensamiento se nutre de las obras para construir su pensamiento». Aseguinolaza ha apuntado que «no hay una tradición genérica que haya surgido a partir de la obra del Quijote ni grandes debates sobre el mismo, aunque no quiere decir que la obra no haya sido utilizada por el pensamiento moderno o para determinar teorías».

Javier Ordóñez, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, ha hecho un paralelismo en la influencia de Cervantes en el Quijote como obra autobiográfica. Para Ordóñez, la novela «es una biografía que Cervantes tiene el gusto de escribir, en ese sentido fue más modernista que nosotros». Ordóñez, ha analizado aspectos de la vida de Cervantes que aparecen en el Quijote como son su etapa militar o su fobia a las armas provocada por su intervención en la Batalla de Lepanto. En este sentido, Ordóñez ha comprobado que las armas no aparecen en la novela hasta casi el final, con los molinos como la representación holandesa de la guerra. Así, «Cervantes convierte a Alonso Quijano en Quijote sin quijotes, es decir, sin armas para defenderse, sólo le proporciona una espada y una lanza», ha explicado Ordóñez, para quien además, el libro es una crítica a los libros de caballería convirtiéndose «en el punto final de este género».