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23 / 06 / 2004
Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal jefe anticorrupción: «Es falso que fortalecer la seguridad de un país suponga recortar sus libertades»

Las 141 preguntas del Fórum (46): «Del 11-S al 11-M: ¿Cambiar libertad por seguridad funciona?». Carlos Jiménez Villarejo (Málaga, 1935), ex fiscal jefe de la Fiscalía General Anticorrupción, ponente en el Diálogo «Justicia Internacional» ha manifestado que «recortar las libertades de un pueblo por presuntas razones de seguridad es un acto que corroe los cimientos de la democracia». Villarejo ha explicado que la resistencia iraquí es legítima y ha dicho que en el Fórum se plantea «la falta de instancias internacionales que garanticen la persecución de quienes abusan de los más débiles».

Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal jefe Anticorrupción, ha manifestado hoy en el Escenario de la Haima que el mundo asiste a un fenómeno de criminalidad organizada al que se le debe combatir sin corroer los cimientos de la democracia. En este sentido, ha asegurado que «es falso que fortalecer la seguridad de un país suponga recortar sus libertades». Tras destacar que en el Fórum Barcelona 2004 se plantea «la falta de instancias internacionales que garanticen la persecución de quienes abusan de los más débiles», Villarejo ha denunciado la restricción de libertades en Estados Unidos a raíz de los atentados del 11-S y ha calificado a Guantánamo de «espacio sin ley; donde los prisioneros no tienen derecho a nada», circunstancia que, según ha señalado, tampoco debe sorprender dado el talante del presidente Bush, de quien ha recordado que «es el campeón de la pena de muerte: siendo gobernador de Texas firmó 150 penas capitales, el 25% de los últimos 25 años».

Con respecto a la guerra de Iraq, Carlos Jiménez Villarejo ha afirmado que una resolución de la ONU de los años setenta otorga total legitimidad al pueblo que se resiste a una ocupación ilegítima. Ha admitido que cabría considerar la posibilidad de estudiar si Bush y Blair —«el papel de Aznar fue irrelevante; fue una expresión de servidumbre»— han incurrido en un delito de guerra, y ha considerado que el clamor popular que hizo posible un cambio político y el regreso de las tropas españolas «es necesario para la buena dirección de la democracia».

Para el ex fiscal jefe Anticorrupción está claro que la mayoría absoluta del PP trajo consigo un retroceso democrático en España y que llegó a ser «inaceptable» la actuación del Ministerio Fiscal con respecto a los intereses del Gobierno y de los sectores económicos que le eran afines.

Villarejo ha solicitado una mayor solidaridad hacia los inmigrantes: «Sólo piden supervivencia, lo mismo que pedían los exiliados republicanos». Ha denunciado que los paraísos fiscales cuentan con el apoyo de las grandes potencias del mundo y, en su opinión, «es un escándalo: con parte del inmenso volumen de dinero que circula en estos pequeños territorios se solucionarían problemas como el hambre y el sida». Además ha subrayado que casi toda la banca española está presente en esos paraísos fiscales. Ha exigido también medidas para impedir la evasión de capitales y para que se puedan controlar los bienes de los altos cargos de la función pública a través de una Ley de Incompatibilidades más firme.

Carlos Jiménez Villarejo ingresó en la carrera fiscal el 1 de abril de 1962, cuando fue destinado a la Fiscalía de Barcelona. En 1973 fue sancionado durante dos años por su actuación en defensa de los derechos humanos de los presos políticos y contra la tortura. Fue nombrado fiscal jefe de la Fiscalía de la Audiencia de Barcelona en 1987 y en 1995 asumió la Jefatura de la Fiscalía Especial Anticorrupción, donde impulsó diversas medidas para investigar la delincuencia financiera y los delitos económicos, prestando una especial atención a los problemas de la cooperación penal internacional. En julio de 2003, el gobierno del Partido Popular lo cesó del cargo por motivos políticos.