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18 / 07 / 2004
Adolf Tobeña: «Un individuo que puede hacer un ataque suicida es un psicópata que además tiene déficit en el patrón moral»

«Hay pocos estudios hechos sobre células combativas, pero el patrón de una persona que puede realizar un ataque suicida es el de un psicópata que cumple todas y cada una de les seis características que definen este trastorno antisocial de la personalidad, y, además, tiene un déficit en el patrón moral. Pero todos estos substratos se pueden identificar y estudiar», ha afirmado esta mañana Adolf Tobeña, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, que ha desarrollado una ponencia marco sobre el tema «¿Es ético nuestro cerebro?». Esta sesión se incluye en el Diálogo «El cerebro social. Biología de los conflictos y la cooperación», que hasta el día 20 de julio se desarrolla en el Fórum Barcelona 2004.

El profesor Adolf Tobeña ha explicado, a través de un estudio realizado en Estados Unidos a dos niños de 3 y 8 meses que sufrieron lesiones muy precoces en el cerebro, a raíz de un accidente de coche el primero y de un tumor el segundo, como de las lesiones prefrontales del cerebro resultan síntomas psicopáticos. Ha advertido de que todo lo que ha explicado en la sesión no es ciencia sino visiones aproximativas.

A estos dos chicos, de clase media y que tenían una situación afectiva favorable, se les estudió a los 21 años y se comprobó que, pese a la dedicación intensa recibida de padres, educadores y médicos, presentaban inicios de criminalidad que no se corregían. Se apuntaban a las acciones más arriesgadas, no se ponían nerviosos ante una situación de estrés o no tenían miedo, tal como sería el caso de una persona normal.

La última fase del estudio les presentó el dilema moral de escoger entre salvar a un perrito o a su hermano en un naufragio. «Los que tenían lesiones producidas en edad adulta escogían salvar al perrito, pero consideraban que no era correcto decirlo porque habían aprendido algunas normas, en cambio los dos chicos no tenían ni la inhibición de ver que no está bien decir que salvarías al perrito en vez de al hermano», ha comentado Adolf Tobeña.

El profesor Tobeña ha afirmado que «algunos territorios imprescindibles del cerebro guardan los circuitos básicos que hacen posible la implantación de normas morales. Y si estas zonas quedan afectadas, no hay remedio, a no ser que se realice un implante neuronal».

«En los psicópatas, o personas con "trastorno antisocial de la personalidad", hay una reducción del 12,6% del volumen total de la sustancia gris en los territorios prefrontales, pero no tienen ninguna lesión prefrontal. Esto, que es muchísima reducción, implica que hay menos conectividad y no existen diferencias en las conexiones de largo recorrido. Además, tienen un ritmo cardíaco y una actividad electrotermal mucho más bajas», ha explicado.

Con otro ejemplo Tobeña ha explicado cómo se nos activan más los territorios morales del cerebro en situaciones en las que entramos en contacto directo —tocándolas— con las posibles víctimas de nuestras decisiones, porque hay frenos emotivos que prefiguran nuestras decisiones morales. Es diferente el caso de apretar un botón que decide que matará a una persona para salvar a cinco —la mayoría de los encuestados lo haría—, pero en cambio, si para salvar a cinco personas has matar a una tocándola directamente, empujándola desde un precipicio, la mayoría opina que eso no es apropiado. «¿No será que en este segundo caso nos toca más la fibra de los sentimientos, porque debemos tocar a la persona?», ha planteado el profesor.

En cuanto al tema de lo s ataques suicidas, Adolf Tobeña acepta que «para que haya una táctica guerrera peculiar ha de haber una situación de doctrina con objetivos de conquista. Se han de dar tres requisitos básicos: combatividad juvenil, altruismo pregrupal, liderazgo manipulativo, pero también autorreclutamiento, que no todo el mundo se apunta a eso».

Asimismo el catedrático ha explicado que hay pocos estudios sobre células combativas, pero el patrón de una persona que realiza un ataque suicida es que les agrada el riesgo extremo, tienen poco autocontrol, nada de miedo, son dominantes, agresivos y poco empáticos. «Todos podemos tener algunas de estas características psicóticas, pero el problema es cuando una persona cumple las seis. Un suicida, además, tiene déficit en el patrón moral respecto del sufrimiento del otro».

Finalmente, el profesor Tobeña ha aportado una propuesta que divide a las personas según los rasgos de la personalidad en altruistas/progrupales; dominantes/sumisos y crédulos/empíricos y ha dicho que no tienen medidas para estudiar los rasgos altruistas. Ha afirmat que hay que vigilar especialmente cuando un psicópata, además muestra narcisismo, mesianismo o estado de gloria absoluta, rasgos característicos de un posible guerrero suicida. Tobeña ha finaliza su intervención preguntándose, en relación al amor romántico o el apasionamiento relacionado con la religión o la ideología: «¿No será que algunas tendencias suicidas presentan una distorsión moral, un tipo de organización de diferentes estructuras que hacen infatuaciones románticas por una idea? Como característica general, todos los suicidas se muestran contentos con lo que han hecho».