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12 / 09 / 2004
Joan Muñoz (Geógrafo urbano): «Todo el mundo tendría que poder vivir en la ciudad, pero las condiciones económicas no lo permiten»

Las «141 preguntas» del Fórum (127): «¿Urbanizar es hacer ciudad?». Joan Muñoz, geógrafo urbano y profesor de geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha intentado dar algunas claves para entender la problemática actual de las grandes ciudades, el fenómeno de las urbanizaciones de tipo norteamericano cada vez más habituales en nuestro país, la gestión del tiempo, la movilidad urbana y la necesidad del establecimiento de un nuevo contrato social entre la sociedad civil, las administraciones públicas y el sector privado en temas urbanísticos.
El geógrafo Joan Muñoz, que ha participado en las sesiones de los Diálogos paralelos «Ciudad y ciudadanos del siglo XXI» y «Espacio urbano colectivo: nuevas perspectivas», que han acabado hoy en el Centro de Convenciones del Fórum, ha afirmado que «tener urbanización ayuda a tener ciudad». A partir de aquí Muñoz ha hecho algunas consideraciones genéricas sobre algunas de las perspectivas.
Según Muñoz «todo el mundo tendría que poder vivir en la ciudad, pero las condiciones económicas no lo permiten. Quien no quiera irse de la ciudad tendría que poderse quedar». El encarecimiento de los precios de las viviendas en los núcleos urbanos es paralelo, tal y como ha explicado el profesor de la UAB, a la creación de las numerosas urbanizaciones que se han construido en los entornos de la capital catalana. «En los 311 municipios de la región metropolitana de Barcelona el 80% de las edificaciones construidas en los últimos quince años son casas con jardín. Yo creo que es una tendencia negativa».
Diversas intervenciones del público, discrepando de algunas de las exposiciones del ponente, han puesto de manifiesto las contradicciones que a menudo se producen en las ciudades; por ejemplo, en barrios con un gran número de habitantes que no disponen de servicios comunitarios suficientes se construyen grandes centros comerciales y lúdicos. Un visitante ha expuesto el caso de la superficie comercial vinculada a un club deportivo de baloncesto que se proyecta en Badalona. Muñoz, que ha reconocido desconocer los detalles del proyecto, se ha abstenido de valorarlo y ha afirmado que los ciudadanos tienen que ser conscientes de que «la ciudad es un espacio en conflicto y aún lo será más en el futuro». El geógrafo urbano ha defendido, en todo caso, la necesidad de proyectos «que sitúen en el mapa ciudades, en este caso Badalona».
Preguntado sobre cómo se puede evitar la creación de comunidades cerradas de población inmigrada que pueden llegar a convertirse en guetos, Muñoz ha afirmado que «desde los poderes públicos habría que hacer una política urbana que fuese de la mano de las políticas sociales». «Lo que quiero decir es que los departamentos de urbanismo de las administraciones tienen que saber qué hacen y ponerse de acuerdo con quienes impulsan las políticas sociales».
Por lo que respecta a las políticas de regeneración urbana de los barrios más antiguos de las ciudades, y especialmente de Barcelona, a propósito de una pregunta del público que reflexionaba sobre la ética de las empresas constructoras, la calidad de la obra nueva y las ayudas a la rehabilitación, Muñoz ha afirmado que hace falta «un nuevo contrato social y que las administraciones establezcan directrices más claras» para defender los derechos de los ciudadanos. Muñoz también se ha referido al caso del distrito de Ciutat Vella de Barcelona, una de las áreas urbanas de la ciudad que más ha experimentado el proceso de recuperación urbana a raíz de las políticas municipales. Sobre el Born ha afirmado: «Se ha rehabilitado y se ha convertido en un barrio de tiendas de moda y de diseño, pero en la década de los ochenta la documentación del Ayuntamiento, y cito textualmente, hablaba de que había que "sanitarizarlo" porque el barrio tenía muchos problemas sociales y era un lugar de crímenes».
El geógrafo también se ha referido, en respuesta a una intervención del público, a las barreras arquitectónicas que impiden los movimientos fluidos de las personas con movilidad reducida. Según Muñoz, aunque la situación está mejorando, la falta de un diseño de plazas y calles adaptado a las necesidades de las personas con discapacidad se ha producido porque hasta ahora «no se ha tenido en cuenta a estas personas. La ciudad no se ha diseñado para ellos», y ha citado algunas iniciativas que ha calificado de interesantes, «aunque algunas parezcan de ciencia ficción», como por ejemplo las señales de alerta a través del móvil cuando una silla de ruedas se acerca a un impedimento en el camino o la iniciativa de incluir el lenguaje braille en las aceras de las calles, para ciegos. Muñoz también ha afirmado que, muy a menudo, incluso «para las personas que no tenemos ninguna discapacidad física, resulta difícil caminar por la calle con tantos buzones de correos y cabinas de teléfono. Más que mobiliario urbano habría que llamarlos obstáculos urbanos».
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