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19 / 07 / 2004
Francis John Odling-Smee (Universidad de Oxford): «Sin darnos cuenta, estamos cambiando la evolución»

El Diálogo «El cerebro social» ha contado con la presencia de expertos en la mente humana que han analizado conductas del hombre y su evolución.

El profesor de antropología evolutiva del Institute of Biological Anthropology de la Universidad de Oxford, Francis John Odling-Smee, ha hablado de la adaptación de las especies a su entorno natural y de su evolución y transformación. En este sentido, Odling-Smee se ha referido a diversas teorías. En primer lugar, ha hablado de la teoría de coevolución genética cultural, que tiene sus bases en la herencia cultural, a pesar de que no cree en que esta pueda modificar la selección natural de manera que tenga consecuencias en la evolución humana. Esta teoría promulga que sólo los seres humanos pueden modificar esta selección natural.

Por otra parte, Odling-Smee se ha referido a la teoría evolutiva ampliada, que incluye la herencia genética, ecológica y cultural para explicar la evolución humana. En este caso, Odling-Smee ha ejemplificado esta evolución con la dedicación humana a la ganadería, con cómo este hecho ha tenido consecuencias genéticas, como por ejemplo la tolerancia de los seres humanos a la lactosa. «Esta respuesta genética ha variado en función de este cambio cultural», ha añadido el profesor. «Los procesos culturales pueden cambiar la genética humana, porque los hombres no son simples máquinas de supervivencia, sino que deben ser cooperantes activos en su evolución», ha concluido Odling-Smee.

El profesor ha explicado que «sin darnos cuenta estamos cambiando la evolución y modificando la construcción de los genes; esto puede llevar a la destrucción que puede ocurrir en millones de años o rápidamente, dependiendo de los genes. Si queremos evitar la destrucción a través de la construcción de genes hemos de mejorar la ciencia del conocimiento».

El catedrático de psicología de la Universidad de Queens, Merlin Donald, ha explicado que «vivimos una colisión histórica entre la cultura mítica y la cultura teórica». En este sentido, Donald ha explicado que la cultura mítica se basa en el tribalismo y la importancia de los mitos y la mímesis. Para Donald, nuestros antepasados eran simios y la mímesis fue el primer cambio en la humanización. Donald ha definido esta cultura como lenta, profunda, interna, estable, oral y narrativa.

Por otra parte, la cultura teórica es paradigmática, rápida, escrita, interior y verdadera. Esta teoría se basa en nuevas formas de representación de los procesos cognitivos. Para Donald, «esta teoría cambia la forma de razonar, porque va más allá de la ciencia, ya que hay una memoria que rige nuevas maneras de gobierno cognitivo». Donald ha añadido que esta teoría «no da sentimiento de pertenencia».

El catedrático de evolución de organismos de Humboldt Universität zu Berlin, Peter Hammerstein, ha dicho que «los principios de cooperación no son únicos en la naturaleza humana». Para Hammerstein, los comportamientos biológicos tienen algo de leyes económicas de mercado. En este sentido, Hammerstein ha puesto el ejemplo de la relación de intercambio entre los peces y los murciélagos.

Hammerstein ha dicho que «las relaciones de cooperación humana son más complejas que las animales». El catedrático ha dicho que «si hay castigo hay más cooperación». Hammerstein ha hablado también de la vergüenza, que «es una reacción biológica de autocastigo subjetivo por la violación de la norma». Lo que activa la vergüenza «es el contexto sociocultural: los demás saben que has hecho algo reprobable», ha añadido Hammerstein.

«Los individuos viven en grupo y tienen en cuenta los actos altruistas y la reputación de las personas antes de ayudarlas. Si no ayudas a alguien malo no pierdes puntos», ha explicado Hammerstein. «Los seres humanos no hacen lo que espera de ellos la evolución, y esto complica nuestras teorías», ha concluido Hammerstein.

El catedrático de ciencia computacional de la Vrije Universiteit de Bruselas, Luc Steels, ha estudiado el comportamiento de los robots y, después de realizar un estudio, ha llegado a la siguiente conclusión: «Los robots eran iguales, pero se producían desigualdades por el comportamiento con el entorno». En este sentido, Steels cree que «es imprescindible no sólo considerar a los individuos por sí mismos, sino dentro de su dinámica colectiva y los aspectos que puedan influir sobre ellos».

«Muchos fenómenos no los consideramos si no consideramos una población de cerebros», ha dicho Steels. El catedrático cree que «cuanto más nos adaptemos al otro, más fácil y eficaz será el diálogo y la interacción». Para Steels existe una paradoja entre la voluntad de mantener la diversidad y la riqueza cultural evitando el conflicto. Steels ha propuesto «el diálogo y la comunicación para resolver las diferencias». Steels ha destacado que en nuestro lenguaje se esconde la forma en que ordenamos y conceptualizamos el mundo. «El conflicto de las sociedades tiene mucho que ver con las categorizaciones del mundo, las diferentes formas de conceptualizarlo», ha concluido Steels.