Forum Barcelona 2004 | Català | English | herramientas Inicio Mapa de contenidos Buscador Tamaño textoTamaño texto pequeña 14px mediana 14px grande 17px
Actualidad > Noticias > El diálogo «El cerebro social» propone un estudio biològico de la cultura y de los mecanismos que nos inclinan a la guerra o la paz

NOTICIAS

Últimas noticias

noticias anteriores



Últimas noticias
 

17 / 07 / 2004
El diálogo «El cerebro social» propone un estudio biològico de la cultura y de los mecanismos que nos inclinan a la guerra o la paz

Jaume Bertranpetit: «Conocer las bases biológicas y cognitivas nos conducirá al anhelado deseo de conocernos a nosotros mismos».
El alcalde de Barcelona, Joan Clos, Jaume Bertranpetit, Catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y Òscar Vilarroya, director del Diálogo, han inaugurado esta mañana el Diálogo «El cerebro social. Biología de los conflictos y la cooperación» en el Fórum Universal de las Culturas a desarrollarse hasta el día 20 de julio. «Lo que proponemos es un estudio biológico de la cultura, de la política y, dentro de la política, de la capacidad de los humanos para hacer la guerra o la paz. La política ha de tomar un nuevo rol para preservar nuestro medio y para que no nos autodestruyamos. ¿Hay algún elemento en nuestra biología que nos hace cooperadores o agresivos?”, ha planteado Joan Clos.


El alcalde Joan Clos ha señalado que el Fórum Barcelona 2004 está «profundamente interesado» en conocer la biología de la cultura, y dentro de esta, de la política, que es la base de los conflictos, y ha afirmado que «los descubrimientos de la ciencia sobre el funcionamiento del cerebro resultan imprescindibles para que las sociedades vivan en paz. Tenemos que aprender que lo que nos ha de traer la paz depende de nosotros mismos, y no de un Dios externo. El cerebro construye la cooperación a través del lenguaje y del diálogo, instrumentos para hacer guerra o paz». El alcalde ha dicho que los hombres aún no hemos sido capaces de encontrar una solución para el conflicto entre Israel y Palestina y ha afirmado que, según él, «la paz no es más que comerciar una solución de intereses que satisfaga a ambas partes.»

Joan Clos ha señalado que aunque hay un ideal político compartido de querer la paz «hay muchas maneras de entender la paz». Ha citado el ejemplo de cuando Franco celebró «los 25 años de paz» en un país que estaba inmerso en una dictadura y ha dicho que «no es la paz impuesta por un tirano la que ha de surgir de la negociación de los conflictos, esta paz impuesta no nos interesa, como tampoco la paz insulsa, sino la que sale de la negociación».

Los conflictos o la paz dependen de las experiencias, de los modelos de aprendizaje, de los hábitos, y de la diferente percepción de la realidad de cada persona. Todo esto viene dirigido por mecanismos internos biológicos que la ciencia está comenzando a comprender. Para entenderlo mejor, se ha proyectado un vídeo sobre un experimento de la Universidad de Valencia con deportistas a los que hacían practicar un deporte diferente al suyo. El experimento muestra como un jugador de Rugby, vestido de rugby, tiene que enfrentarse a un jugador de baloncesto, y no puede evitar la conducta agresiva de contacto corporal en una pista como la de básquet, que no permite este tipo de contacto. Tiene los hábitos del rugby tan adquiridos que aunque quiera respetar las normas, se le hace muy difícil.

El profesor Jaume Bertranpetit ha afirmado que «la biología está comenzando a entender las bases íntimas de la vida y cual es la conjunción de los genes y del entorno, es decir, los fenómenos que van desde la molécula hasta el comportamiento humano. Y ¿por qué lo queremos entender? Para saber quienes somos, la posición que ocupamos en la naturaleza, nuestra singularidad como individuos, el grado de determinismo como seres biológicos, y en definitiva para entender el mundo, y después si es preciso, modificar las cosas que convengan en el ámbito social y cultural».

Bertranpetit ha dicho que ahora sabemos que los humanos somos producto de la evolución y de la selección natural, no de un diseño. Por tanto, no nos tenemos que extrañar de ciertas conductas que provienen de nuestra historia o memoria biológica como a cazadores-recolectores. Eso solamente comenzó a cambiar hace 10.000 años cuando dejamos la caza. «La inteligencia no se ha desarrollado para entender el mundo, sino para sobrevivir», ha afirmado, y ha añadido que «nos interesa saber si somos solidarios o agresivos, en defensa de los valores más elevados de la condición humana como la paz o la libertad. Conocer las bases biológicas y cognitivas nos conducirá al anhelado deseo de conocernos a nosotros mismos».

Más de 300 personas han asistido a la sesión matinal, básicamente estudiantes y profesores universitarios que escucharán investigadores de todo el mundo, principalmente de universidades norteamericanas, que hablarán sobre neurociencia y biología evolutiva y su relación con el comportamiento humano y en las situaciones de conflicto o cooperación.