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14 / 07 / 2004
Doudou Diène (Naciones Unidas): «El turismo favorece el nacionalismo de identidad y provoca guetos»

El Diálogo «Turismo, diversidad cultural y desarrollo sostenible» ha defendido en la sesión de la tarde un turismo respetuoso con el medio ambiente y los valores autóctonos

El relator especial de Naciones Unidas, Doudou Diène, ha explicado que los principales conflictos actuales tienen un gran trasfondo cultural y que, «en último caso, nos planteamos cómo se ven los pueblos y las culturas entre ellos». El turismo tiene su gran desafío en este sentido, ya que actualmente no muestra la realidad de los pueblos y es indiferente al conflicto entre civilizaciones, «cuando no debería serlo», ha dicho Diène.

Diène ha explicado que el turismo «no muestra ni la identidad ni la diversidad de los pueblos y oculta su realidad más profunda». «El turismo tendría que ser un punto de encuentro y de relación», ha propuesto Diène.

El relator especial de Naciones Unidas ha apuntado que el turismo «es la única actividad humana que pone en contacto masas de población. Y a la vez estas masas se ignoran profunda y culturalmente». Además, el turismo tiene un límite de tiempo que obliga a que se valore más su factor económico que cultural. Además, para Diène el turismo se basa en un cierre de identidad, se centra en la unidad y, por tanto, «favorece el nacionalismo de identidad y provoca guetos».

Otro de los factores que ha subrayado Diène es que el turismo pone en contacto poblaciones desiguales económicamente. De hecho, «los únicos turistas que encontramos son los flujos que van de Norte a Sur».

En relación con la cultura, Diène ha explicado que el turismo sólo muestra su parte más estética, más visible. En este sentido, ha sugerido que se tenga una noción de cultura desde su dimensión no sólo estética, sino también ética y espiritual. Diène ha puesto el ejemplo del patrimonio: «Muchas veces se olvida a todos aquellos pueblos que a lo largo de la historia han transformado y enriquecido las ciudades». Diène ha recordado que es preciso tener en cuenta la gestión del patrimonio, de lo contrario «puede que pase como en Venecia, que ha quedado desprovista de su población por la restauración de monumentos».

Para Diène es importante olvidarse de los conceptos como destinación y producto muy atados al turismo, así como que este se implique en las tensiones culturales y religiosas.

El presidente de honor del Club de Roma, Ricardo Díez Hochleitner, ha remarcado también la importancia de que el turismo no sólo cuente con la vertiente económica, sino también con la social, política y cultural. En este sentido, Hochleitner ha dicho que «el turismo puede contribuir a la cultura de la paz y la libertad».

Hochleitner ha pedido que se haga un turismo de calidad y que la Organización Mundial del Turismo «cree con urgencia un código de conducta del turista, para que este respete no sólo el patrimonio sino también a los habitantes locales».

El miembro del Club de Roma ha explicado que el turismo debe tener en cuenta la diversidad y el desarrollo sostenible y ha apuntado que los países ricos han de ayudar a los subdesarrollados para que creen su propia riqueza y lleguen al desarrollo.

«El turismo puede y debe dar ejemplo de desarrollo sostenible, sobre todo teniendo en cuenta que en veinte años entre el 75 y 80% de la población mundial vivirá en centros urbanos», ha concluido Hochleitner.

El alcalde de Calella, Josep Basart i Pinatel·li, ha explicado cómo desde principios del año 2000 esta población ha sufrido un descenso constante de turistas, dado que «se ha abierto la fuente de compañías aéreas que vuelan a bajo coste». Basart ha apuntado que esta situación se ha dado justamente cuando empezaban a tener turistas interesados por la cultura «y no sólo por el sol, la playa y el ocio nocturno, como pasaba en los años sesenta y setenta». Precisamente en este nuevo interés del turista por la cultura Basart ha reconocido «que tuvieron mucho que ver los Juegos Olímpicos de 1992, que trajeron a mucha gente».

Basart ha añadido que sólo hace falta buscar formas para atraer al turista: «Ahora tenemos que ir a buscarlo, a diferencia de antes, que llegaba solo». El alcalde de Calella ha añadido que estas políticas tienen que ser respetuosas hacia el medio ambiente, el patrimonio y el pasado. «Hace falta la implicación del sector privado en dicho proceso turístico para que la cultura sea un hecho dinamizador», ha concluido Basart.