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Más allá de la cultura del diálogo, el mediador es una figura clave para la resolución de los conflictos. A menudo, es difícil iniciar el diálogo entre las partes enfrentadas debido al antagonismo que se ha generado. La cultura de la mediación propone técnicas y modelos diferentes según el ámbito del conflicto, con el objetivo de ayudar a los litigantes “a encontrar, más allá de la razón, un lugar en la postura del corazón del otro”.
Esta nueva filosofía parte de la base de que la mayoría de las veces es muy difícil e incluso imposible iniciar o desarrollar el diálogo entre las partes enfrentadas en una disputa de la vida cotidiana debido al grado de antagonismo que se ha generado. Ya sea en una separación matrimonial, en el seno de una empresa o comunidad de vecinos, o ante hechos delictivos, este tipo de conflictos se encuentran presentes en la mayor parte de las facetas de nuestra vida diaria y nos hemos dado cuenta de que a pesar de que "hablando se entiende la gente" en la mayor parte de las ocasiones hemos creado serias barreras para llegar a algún tipo de acuerdo.
Frente a este hecho incontrovertible, la cultura de la mediación propone técnicas y modelos diferentes según el ámbito del conflicto: en una organización, empresa o escuela, relacionado con algún hecho delictivo o familiar… Siempre los supervisa la figura del mediador; un especialista altamente cualificado cuyo papel es ayudar a los litigantes "a encontrar, más allá de la razón, un lugar en la postura del corazón del otro" según explica el experto estadounidense Mark Umbreit, Director del Centro de Paz y Justicia Restaurativa de la Universidad de Minnesota.
Todos los ponentes de este diálogo coincidieron en que debe impulsarse esta práctica desde las instituciones para que sea un servicio público y gratuito previo al contencioso judicial por "el ahorro de costes judiciales y los enormes beneficios sociales que conlleva", según apuntó el experto en justicia reparadora Tony Peters. En resumen, se trata de reconocer y legislar el "espacio" de la mediación y la figura del mediador, generando así en el mundo una "cultura de la mediación".
Problemática: La dificultad para sentar a negociar a las partes enfrentadas en un conflicto de la vida cotidiana, ya sea en el ámbito organizativo, en un tema penal (justicia reparadora) o en una disputa familiar.
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Propuesta: Impulsar desde las instituciones la mediación como un servicio público y gratuito y publicitar su uso como recurso previo a los tribunales. Reconocer el espacio de la mediación y la figura del mediador.
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Posturas: La práctica totalidad de los ponentes de este diálogo apuntaron esta idea fuerza de una forma u otra y bajo diversas metodologías para su desarrollo.
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Buenas prácticas: La figura del mediador está muy extendida en Estados Unidos y Canadá para la resolución de conflictos del ámbito familiar. También lo está la Justicia restauradora en algunos países europeos como Bélgica, con la figura del experto Tony Peters a la cabeza, y en más de 19 estados de los EEUU.
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