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La sesión de alto nivel del diálogo contó con la asistencia de varios jefes de estado y de gobierno, así como con la presencia de su alteza real, la Infanta Elena de Borbón. El director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura, inauguró la serie de intervenciones que se llevaron a cabo durante la mañana; destacó el apoyo de la Casa Real española a la UNESCO, así como la posibilidad de construir un mundo mejor a través de la cultura y la unión de los pueblos. Asimismo, mencionó el cambio que se está produciendo en las sociedades actuales, puesto que estamos viviendo una tercera revolución industrial y una globalización.
Según Matsuura, esta globalización es la que provoca el choque de ignorancias y a la vez implica las nuevas alfabetizaciones. De este modo, se está creando la sociedad del siglo XXI, una sociedad del conocimiento en la que debe invertirse en educación, en la lucha contra los estereotipos y en la integración de los pobres. Además, debe defenderse todo patrimonio cultural, ya sea tangible o intangible.
Para conseguirlo, las políticas de los países deben alcanzar el desarrollo sostenible, con un comportamiento adecuado a las Circunstancias y luchando contra la intolerancia, la ignorancia, la xenofobia y el racismo. «El diálogo debe producirse entre las culturas y las civilizaciones». Por tanto, debe fomentarse el diálogo desde casa y deben contrarrestarse los prejuicios con la comprensión. De este modo, debe impulsarse el diálogo a través de los nuevos parámetros culturales e impulsar el desarrollo de las conciencias, puesto que de este modo llegarán a aplicarse nuevas formas de aprendizaje.
El siguiente en exponer su opinión fue Salvador Ordóñez, secretario de Estado de Universidades e Investigación del Ministerio de Educación y Ciencia (España). «La ignorancia ha sido siempre la causa del rencor y la desconfianza entre pueblos, y lo que ha causado, en la mayoría de los casos, guerras inevitables». Esta ignorancia es invencible y provoca una división del mundo en dos submundos y, a la vez, genera un vacío cultural. Según Ordóñez, «tenemos la obligación de conocer nuestra multiculturalidad desde una visión nacional y humanista mediante un conocimiento mutuo de las otras culturas. De este modo, conseguiremos el respeto y la aceptación entre los pueblos. Deben fomentarse las nuevas tecnologías para impulsar la socialización del conocimiento».
«Eliminando las ignorancias se creará un mundo mejor en el que no habrá pobreza y estará libre de guerras, otra educación es posible», concluyó Salvador Ordóñez.
La siguiente intervención la llevó a cabo una ministra marroquí destinada al extranjero, que habló sobre el problema de la diversidad en un mundo globalizado y remarcó que existe mucha división entre los países del norte y los del sur. Debe interpretarse dentro de la interculturalidad y promoviendo una nueva visión de los demócratas abiertos hacia el progreso. Deben promoverse valores humanos universales en un marco global. «El diálogo entre sociedades es posible y necesario».
Joan Clos, alcalde de Barcelona y presidente del Foro Barcelona 2004, también intervino: «Estas nuevas ignorancias se encuentran en todo el mundo, incluso en el mundo desarrollado, donde todavía es más difícil reconocer las ignorancias que nos rodean».
Pasqual Maragall, presidente de la Generalidad de Cataluña, también realizó una intervención en la que afirmó: «Más conocimiento quiere decir más ignorancia, las nuevas ignorancias nos asustan porque significan que cada avance es un nuevo retraso».
El presidente de la República de Lituania, Valdas Adamkus, fue el penúltimo en intervenir y habló sobre un intercambio entre continentes. Según su opinión, lo que existe actualmente y lo que predomina no es una interacción entre diferentes culturas, sino una coexistencia entre culturas. La monoculturalidad acaba con la diversidad. Las nuevas tecnologías de la información podan ayudar al desarrollo de los pueblos; la cultura de un pueblo se enriquecerá y se diversificará al entrar en contacto con otros. «El principal reto que se nos plantea es cómo aprender a convivir».
El último orador fue el presidente de la República de Senegal, Abdoulaye Wade, que reiteró la necesidad de refutar la teoría del choque de civilizaciones. Según su parecer, no existe tal choque. La educación debe ser la forma de descubrir las barreras de las diversas culturas, puesto que con la globalización las ideas circulan de manera más libre y con un carácter ambivalente. «La educación de hoy creará el mundo de mañana».
Por último, la Infanta Elena de Borbón hizo una pequeña síntesis de todo lo que se había dicho hasta el momento e inauguró definitivamente el diálogo.
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