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Los sistemas de educación convencionales no contemplan la paz como objetivo educativo a conseguir. Aunque de una forma indirecta se forme a las personas en valores, existe cada vez más la necesidad de una formación específica por la paz para atacar desde la base la problemática a nivel mundial que concibe la resolución de conflictos de una forma violenta.
Los sistemas de educación convencionales no contemplan la paz como objetivo educativo a conseguir. Su estructura rígida desarrolla un tipo de
formación en la que, indirectamente, aparecen valores de derechos humanos
e igualdad, pero la situación de conflicto cotidiano en la que el mundo se ve inmerso a diario exige una acción específica desde la base: la educación por la paz.
Son las organizaciones civiles, las asociaciones, y los centros cívicos promovidos por las administraciones locales quienes por el momento han asumido la responsabilidad concreta de educar por la paz. Tanto en los países de la Unión Europea o en los Estados Unidos donde se vive en aparente normalidad, como en países en conflicto, la labor llevada a cabo por estos colectivos es fundamental y como tal debe ser valorada y, por tanto, apoyada y desarrollada. Los docentes hoy tienen un gran poder, del que deben y debemos tomar conciencia, afirmaba Cora Weiss en una de las sesiones.
En los ambientes urbanos, aunque se viva lejos de zonas de conflicto armado,
existe un gran riesgo de violencia entre civiles. La televisión, por ejemplo, es
difusora continua de violencia. La proliferación de armas ligeras entre civiles
es hoy en día un gran problema que, por un lado, sólo se puede resolver
prohibiendo las armas, pero por el otro llevando a cabo campañas específicas
de educación, como las que promueven las organizaciones de Amada Benavides en Bogotá o Alicia Cabezudo en Rosario (Argentina).
Según Rebeca Peters, las armas ligeras no pertenecen ni a los gobiernos ni a
los soldados, sino a unos 500 millones de civiles en el mundo.
Los medios independientes ejercen también un papel fundamental en la educación para la resolución de conflictos pacíficamente. Las producciones de "Common Ground Productions" en Macedonia, Sierra Leona, Sudán, etc., llevan a cabo una labor fundamental con los niños de la guerra. A través de programas de radio o televisión, donde los actores son, por ejemplo, niños de etnias diferentes o los locutores antiguos niños soldado, se consigue una reintegración efectiva a una vida normal. Eva Dalak, promotora de uno de estos proyectos, afirma que los niños aprenden que el diálogo es la manera de resolver los problemas, y que no importan su dialecto, sus rasgos ni sus creencias en la serie televisiva Nashe Maalo, emitida en Macedonia, donde conviven en continua tensión las diferentes etnias de los Balcanes.
Los talleres, la educación en el civismo, la demostración de que por la vía del
diálogo se pueden resolver pequeños problemas (y, por tanto, también los
grandes), los campamentos urbanos, las campañas televisivas, la reintegración en la sociedad de personas que han vivido en la guerra, y las acciones específicas con mujeres y niños, son sólo algunas de las labores que se llevan a cabo desde la educación no formal. Dar las herramientas necesarias para que todo esto siga adelante y se generalice es un deber de los gobiernos nacionales, y formar parte de ello, el deber de la sociedad civil.
Problemática: El sistema educativo convencional está creado por los gobiernos de los países. Estos gobiernos no contemplan la paz como objetivo a conseguir durante su mandato y, por tanto, no lo contemplan tampoco en el sistema educativo. No existe en la formación académica una formación específica sobre la paz y los derechos humanos.
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Propuesta: Continuar con el desarrollo de la educación promovida por las instituciones
locales (centros cívicos, etc.), asociaciones, organizaciones de la sociedad
civil, para crear una verdadera educación por la paz. Apoyo y promoción real
por parte de los Estados a estas iniciativas de educación por la paz fuera de
las escuelas. Convertir a los medios de comunicación en una herramienta
fundamental de transmisión de valores de paz.
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Posturas: Cora Weiss, presidenta de The Hague Appeal for Peace; Eva Dalak, de Search
for Common Ground (Bélgica); Rebeca Peters, directora de International Action
Network on Small Arms; Alicia Cabezudo, Red de Ciudades Educadoras (Argentina); Amada Benavides, Fundación de Escuelas para la Paz (Colombia); Miguel Marín Bosch, Desarmex (México).
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Buenas prácticas: En diferentes ciudades sudamericanas se ha llevado a cabo una campaña televisiva en la que se comparaba un arma a una disfunción en la erección. “Common Ground Productions" ha producido programas de televisión y radio en los Balcanes, Sudán, y Sierra Leona, en los que los presentadores y los actores son niños que han vivido en guerra o han participado activamente en el conflicto, y esto ha supuesto una reintegración en la sociedad.
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Conclusiones: La educación no formal tiene ya un papel fundamental en la educación por la paz. Promoverla y desarrollarla por parte de instituciones y sociedad es una apuesta por un futuro en paz.
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