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Intervenciones en salud
Diálogo de referencia: Salud y Desarrollo, los retos del siglo XXI

La primera ponencia fue a cargo de Elisabet Jané, miembro de la Consultora HLSP, con sede en Londres y Barcelona. Jané inició su alocución cuestionando los resultados de las actuaciones en materia de salud en los países en vías de desarrollo.

Jané destacó la importancia de las intervenciones sanitarias por tres grandes razones: proporcionan respuestas efectivas a dificultades concretas, representan una parte muy importante del gasto de cualquier país y, por último, son muy valoradas por la población, especialmente en situaciones de percepción graves. Posteriormente, Jané afirmó que la cooperación externa en salud ha fracasado en sus actuaciones por diferentes motivos. Por un lado, señalo los factores determinantes de la salud y, por otra, las características propias de la cooperación como las principales causas de este fracaso.

Así, fenómenos e indicadores negativos como el hambre, el acceso a agua potable y de saneamiento, la falta de libertad, el paro y la violencia se han agudizado provocando el empeoramiento de la salud de las poblaciones de los países en desarrollo. Estos determinantes dependen a su vez de toda una serie de factores coyunturales, llamados “factores determinantes de la salud”, que condicionan su evolución. Entre estos hay las crecientes desigualdades, los precios bajos de la producción, el proteccionismo comercial de los países ricos, y la libertad de acción del capital financiero.

Hablando de las características propias de la cooperación internacional en salud, Jané enumeró diferentes aspectos. En primer lugar, señaló la multiplicidad de criterios (tipos de enfermedad, grupos de intervención, territorio de intervención) de las distintas agencias de cooperación que pueden llegar a trabajar en una misma zona. En segundo lugar, los diferentes componentes que conforman cada proyecto: la infraestructura, las estrategias y las políticas, entre otros. En tercer lugar, subrayó el hecho de que cada agencia desarrolla sus proyectos de forma autónoma, no coordinada con las demás para dar respuesta a una situación concreta. En este sentido, Jané afirmó que muchos proyectos vienen determinados a menudo por la oferta de las agencias. Este hecho hace que los mecanismos de planificación y evaluación de las agencias sean independientes y que, en muchos casos y en una misma zona, se puedan duplicar estudios sobre una enfermedad determinada.

Sin embargo, Jané destacó la importancia de las agencias de cooperación en actuaciones de salud en países en desarrollo dado que, en muchos casos, los recursos que éstas aportan al gasto en salud puede llegar a suponer hasta un 35% del presupuesto del Ministerio de Salud local, como es el caso de Nicaragua.

En su turno, el pediatra inglés Albert Aynsley-Green presentó el programa de atención a los niños que el gobierno de su país está desarrollando. Este programa se caracteriza por dar un cuidado a los niños y adolescentes desde una perspectiva que va más allá de la salud física, ya que se centra principalmente en su entorno y en la educación que reciben. Aynsley-Green considera los niños como el recurso más importante de cualquier nación y, por eso, cree que es imprescindible invertir en la atención a la infancia.

Aynsley-Green hizo un recorrido por las condiciones de la infancia a lo largo de la historia señalando que con el paso del tiempo ha mejorado, pero no lo suficiente. Añadió que actualmente los niños y adolescentes tienen grandes faltas en el sentido de que no son valorados y que, por lo tanto, la paternidad tampoco. En este sentido, ilustró este hecho con la aparición de un nuevo término para designar a las mujeres jóvenes con un alto nivel de formación y poder adquisitivo que no tienen niños: anti-baby party o partido de las antibebés. El pediatra opina que, en relación a los niños, hay cierta ambivalencia por parte de la sociedad adulta. De este modo, se les proporciona todas la atenciones o se les demoniza.

En cuanto a las actuaciones de los gobiernos, Aynsley-Green considera que hace falta un compromiso político para entender y dar respuesta a las necesidades reales de los niños, y también para poner a la infancia en el centro de las actuaciones sanitarias.

El director del programa de salud TCE, Snorre Westgaard, presentó la experiencia del desarrollo del programa de salud en Zimbabwe. Este programa tiene como objetivo combatir el SIDA y se aplica en países desarrollados que padecen la epidemia. Westgaard señaló diversos elementos esenciales de una intervención comunitaria. Así, los aspectos más importantes de la actuación en salud son la idea inicial, la estrategia, la táctica, el plan de actuación y la metodología utilizada para aplicar las medidas. Westgaard considera de gran importancia la creación de un movimiento masivo alrededor de cualquier intervención en salud para conseguir cambios de comportamiento, movilizar todas las personas y mantener el compromiso de sus responsables. En cuanto a la comunidad que recibe la intervención, el aspecto más importante es la accesibilidad a la prueba y a los tratamientos, que deben ser gratuitos para quien lo necesite.

Recursos

En su intervención el director del Departamento de Salud Internacional del Instituto Karolinska, el sueco Staffan Bergström, planteó por un lado los principales problemas que afectan a la gestión de los recursos humanos en intervenciones de salud y, por otro lado, las estrategias para gestionar estos recursos. Por lo que se refiere a los problemas, Bergström señaló la falta de oferta de profesionales y la demanda creciente como principales retos a resolver. En este sentido, las principales causas de la falta de profesionales son la fuga de cerebros de países en desarrollo hacia países desarrollados, así como el elevado porcentaje de profesionales que mueren de SIDA. La demanda creciente se debe al empeoramiento de la salud de las poblaciones de los países en desarrollo y a la voluntad de lograr los Objetivos del Milenio. Bergström considera que esta falta se puede resolver con la formación de profesionales de nivel medio, no médicos, que se ocupen de llevar a término intervenciones de baja dificultad en países en desarrollo, lo que ayudaría considerablemente a la reducción de la mortalidad.

Joaquin Lejeune, jefe del Servicio de Electromedicina del Hospital Universitario Virgen de la Macarena en Sevilla, abordó la problemática de identificar la tecnología adecuada para cada necesidad. Lejeune señaló que, a menudo, la tecnología que se adquiere, tanto en equipos nuevos como en equipos de segunda mano, no se rige por las necesidades reales del centro de salud ni se tiene en cuenta la disponibilidad de recursos para hacer frente a los gastos posteriores que implican los equipos. Así, en América Latina, un 50% de los equipos electromédicos no funcionan y, en África subsahariana, el 47% de los equipos ya no se pueden utilizar.

En la mayoría de casos, estos hechos se deben a la falta de un servicio técnico que garantice el suministro de piezas de recambio o mano de obra preparada para encargarse del mantenimiento de los equipos. Lejeune lo atribuye a una falta de realismo a la hora de adquirir o aceptar las donaciones de equipos, y propone dos soluciones para gestionar la tecnología sanitaria. Por una parte, destaca la importancia de una buena organización al adquirir el equipo, de utilizarlo y de mejorar sus controles. Por otra parte, destaca una formación adecuada del personal para conseguir el máximo rendimiento de las prestaciones del equipo. Finalmente, Lejeune propuso que los países receptores de donaciones de equipos electromédicos elaboren una lista de necesidades de tecnología para que las donaciones se ajusten a las mismas.

Colaboraciones públicas y privadas para las intervenciones en salud

El vicepresidente de Uganda, Gilbert Bukenya, considera la falta de recursos como principal impedimento para que los países en desarrollo puedan llevar a cabo políticas sanitarias extensivas a toda la población. Entre los principales recursos que hacen falta, Bukenya destaca los profesionales capacitados y la tecnología. Para afrontar esta falta de recursos, propone a los países en desarrollo dos formas de generar recursos. En primer lugar, habló de los recursos internos de los países, aunque los considera limitados, dada la poca capacidad de sus gobiernos de recaptar impuestos o instaurar sistemas de seguridad social sostenibles. Bukenya considera que la mayor parte de los recursos tienen que proceder del exterior, de países con rentas altas y de organismos de financiamiento internacionales como el Global Fund, o los préstamos del Banco Mundial. Al igual que otros ponentes de la jornada, Bukenya recalcó la importancia de los recursos humanos y denunció la poca formación a la que pueden acceder. Sin embargo, Bukenya advirtió del riesgo que suponen las donaciones externas, en el sentido de que pueden distorsionar las prioridades sectoriales nacionales y fomentan estructuras de coordinación verticales.

Eric Buch, asesor en materia de salud del New Partnership for African Development (NEPAD), presentó los objetivos y las actividades que esta organización realiza en el continente africano. Este programa actúa como marco estratégico para la renovación global de África y tiene cuatro objetivos principales: erradicar la pobreza; colocar los países africanos, individualmente y colectivamente, dentro de un crecimiento y un desarrollo sostenibles; frenar la marginalización del continente africano en el proceso de globalización; y acelerar el empoderamiento de las mujeres. Buch continuó exponiendo las prioridades que rigen las intervenciones del NEPAD. La primera es la prioridad de establecer las condiciones de un desarrollo sostenible asegurando, entre otras cosas, la paz y la seguridad, el buen gobierno, la cooperación regional y la construcción de capacitación. La segunda prioridad hace referencia a los cambios de políticas y a una mayor inversión en la agricultura, el desarrollo humano mediante la salud, la educación, la ciencia y la tecnología, las infraestructuras, incluidas las tecnologías de la información (TI). La tercera prioridad, explicó Buch, pasa, por un lado, por una optimización de los recursos internos de los países y, por otro lado, por la captación de inversiones externas. Buch concluyó destacando la relevancia de las iniciativas de escala reducida en el ámbito sanitario.

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