Forum Barcelona 2004 | Català | English | herramientas Inicio Mapa de contenidos Buscador Tamaño textoTamaño texto pequeña 14px mediana 14px grande 17px
Contenidos > Promover la convivencia y la seguridad en la sociedad de la información > Promover la convivencia y la seguridad en la sociedad de la información
Documentos Envía a un amigoEnvía a un amigo ImprimirImprimir
Síntesis diálogo Síntesis diálogo
Promover la convivencia y la seguridad en la sociedad de la información
Diálogo de referencia: Promover la convivencia y la seguridad en la sociedad de la información

El mundo globalizado en el cual nace la nueva sociedad de la información no puede procurarse la seguridad usando los mismos conceptos y estructuras de la sociedad industrial del siglo pasado. Es necesaria una reformulación, que tiene que acabar con una seguridad reactiva y básicamente represora, para dar paso a una seguridad preventiva con la cultura y la convivencia como vectores imprescindibles.

La seguridad es un bien común y un factor imprescindible de progreso, desarrollo y libertad”. Ninguno de los asistentes al diálogo sobre la promoción de la convivencia y la seguridad en la sociedad de la información se mostró en desacuerdo con estas palabras que, a modo de premisa incontestable, encabezaron tanto la exposición en la sesión inaugural de la consejera del Departamento de Interior de la Generalitat de Cataluña, Monserrat Tura, como el Manifiesto de Barcelona aprobado en la clausura del diálogo.

Pero tras este unánime punto de partida, cabía preguntarse por las diferentes concepciones de la seguridad y sobre cómo promoverla en un nuevo mundo globalizado. Un mundo en qué la aparición de las llamadas nuevas tecnologías está transformando la sociedad industrial que caracterizó el pasado siglo XX y da lugar a la llamada sociedad de la información, que ofrece nuevas oportunidades, pero que al mismo tiempo implica nuevos retos y peligros. Si, tal como afirmó Marcel A. Boisard, director general de UNITAR (United Nations Institute for Training and Research), “la seguridad es un tema tabú”, al menos en este diálogo esa premisa no se cumplió.

Evitar que la seguridad se convierta en paranoia

Fue el mismo Boisard quien inauguró el contraste de pareceres, resaltando la paradoja de que “en la actualidad contamos con tecnologías de seguridad cada vez más sofisticadas mientras que, sin embargo, la sociedad se siente más insegura que nunca”. En relación con esta contradicción, otros ponentes destacaron el elemento subjetivo que encierra el sentimiento de inseguridad, generalmente relacionado con el desconocimiento, así como la relación directa entre la seguridad y la fortaleza o debilidad de las instituciones democráticas de las sociedades. La seguridad como ideología, la seguridad total como mito, cuyo intento por alcanzar puede abrir la puerta a la pérdida de libertades. Este es el temor que planea y se confirma en algunas de las políticas adoptadas en este terreno desde la irrupción en el panorama internacional de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Para que esto no ocurra, es necesario evitar que la seguridad se convierta en paranoia y, de paso, el peligro de que esta pueda ser concebida en menoscabo de otros derechos y valores sociales.

Otra seguridad es posible

Pero, ¿cómo hacer compatibles la creciente demanda de seguridad con los derechos del individuo? La respuesta la encontraremos en el debate sobre la reformulación de la seguridad, entendida en su concepción histórica. Una seguridad que debe dejar de ser reactiva para pasar a ser preventiva y que debe estar apoyada por políticas públicas que no se limiten únicamente a una gestión policial o judicial, sino también a adelantarse a los conflictos y a reforzar las capacidades de prevención desde un enfoque interdisciplinario.

Las actuales estructuras de seguridad fueron creadas para enfrentarse a los retos de la sociedad industrial, no a los de la nueva sociedad digital y multicultural. El nuevo contexto requiere de una seguridad que no sea labor exclusiva de los cuerpos uniformados, sino también de muchos otros agentes sociales, como los educadores y los mediadores, los medios de comunicación y, en último término, de todos los ciudadanos.

La convivencia y la cultura, vectores fundamentales

Xavier Guitart, director general de Juegos y Espectáculos del Departamento de Interior de la Generalitat de Cataluña afirmó que en este nuevo entorno deseado “la seguridad no debe de ir sólo de arriba a abajo, sino también de abajo a arriba”, y que los valores como la cultura y la convivencia resultarán principales como vectores de seguridad. Convivencia entendida, ante los conflictos derivados de los movimientos migratorios, de manera bidireccional, tanto en la integración social de los que llegan, como en el aprendizaje de la multiculturalidad por parte de los que reciben. Convivencia que ha de materializarse en la capacidad de entender diferentes maneras de actuar y de comportarse, y no tan sólo aplicable a las gentes venidas de fuera, sino también ante cualquier tipo de diferencia. Convivencia que se compone de muchos elementos, como la ciudadanía, el respeto a la equidad, la solidaridad o ayuda mutua, el principio de no exclusión, el intercambio, el reconocimiento del otro, el diálogo, y sobre todo la igualdad de derechos, pero también de deberes.

Todos ellos son elementos imprescindibles como antídotos para una inseguridad que se genera en la base de una dimensión cultural, tal como ocurrió en muchos de los conflictos del siglo XX, y que corre el peligro de perpetuarse en las ciudades que durante el siglo XXI serán multiculturales. Si, como afirmó Jordi Hereu, regidor de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona, “la ciudad multicultural es una realidad irreversible” y, al mismo tiempo, como advirtió Artur Serra, director adjunto de la Fundación i2CAT, “la diversidad puede ser el origen del conflicto social y de la inseguridad en el siglo XXI de la misma manera que las reivindicaciones del proletario lo fueron en el XX". Se constata la urgente necesidad de desvincular en el subconsciente colectivo la inseguridad de la multiculturalidad y no tan sólo desterrar la idea de la diversidad como elemento negativo, sino reclamarla incluso como una fuerza para las ciudades, tal como confirma la experiencia de Vancouver expuesta por Jim Green, director del Consejo de la Federación Canadiense de Municipios.

Nuevas tecnologías, oportunidades y peligros

Para alcanzar este ideal, se citan fundamentalmente elementos como la educación o la mediación social, que Josep M. Carbonell, del Consejo del Audiovisual de Cataluña, sitúa en un punto intermedio entre la realidad policial y el discurso teórico sobre la democracia. Se trata de elementos que cabe aplicar especialmente a sectores sociales como el de la juventud, sin cuya inclusión e implicación social resulta imposible llegar a resultados en la disminución de la violencia.

Por otra parte, las llamadas nuevas tecnologías de la información no parecen suscitar tanta unanimidad sobre su aportación a un nuevo mundo más seguro. Fuente de obvias oportunidades, pero también de posibles peligros, la fractura digital, una vez más, es la advertencia más citada, y para evitarla se reclama la universalidad de su acceso como uno de los nuevos derechos emergentes. Instrumento de nuevos delitos y, al mismo tiempo, de posibles abusos y de retrocesos en los derechos individuales perpetrados en nombre de la seguridad, las nuevas tecnologías de la información crean un nuevo espacio, al mismo tiempo público y privado, para el cual el antiguo concepto de seguridad no está apenas preparado. “Hay que promover tanto el acceso a las nuevas tecnologías como la nueva ética que comportan”, afirma Bartomeu Muñoz, vicepresidente primero de la Diputación de Barcelona. La ética, de nuevo, parece ser la mejor respuesta posible.

Subir
Por palabra clave
Doc. más relacionados
AS 18.a Conferencia Mundial del Voluntariado IAVE
 
AS Congreso Mundial sobre Movimientos Humanos e Inmigración, un reto para el siglo XXI.
 
AS Los conflictos en la vida cotidiana
 
IF Brecha Digital / Brecha Educacional
 
RS Grupo de trabajo 3: Derechos culturales y de la educación y Administración regional y local